sábado, 27 de junio de 2015

CAPÍTULO 14

Se encontraban enfrente de las cavernas, tenían que decidir por cual, de las tres que habían, tenían que entrar, después de pensarlo por varios minutos decidieron adentrarse en la segunda cueva, pero para poder encontrar los oráculos tenían que adentrarse mucho, por suerte, cuando entraron, en las paredes se encontraban sujetas muchas antorchas, todas separadas por la misma distancia, mágicamente se encendieron.
Cuando llegaron al fondo de la cueva encontraron tres hermosos y magníficos cetros, decorados con una infinidad de piedras preciosas, cada uno de los cetros era un oráculo, el primer oráculo sabía tu pasado, el segundo oráculo tu futuro y el tercer oráculo sabía todo el pasado y el futuro de Vandestia, cuando se les preguntaba algo a los oráculos, una espesa niebla comenzaba a salir de la cual se formaba un hombre de aspecto longevo y esa persona sería la que respondería la pregunta, sus aspectos eran de personas sabias y decididas. Valeria tomó entre sus manos al primer oráculo y preguntó:
-¿Cómo es que llegué a la Tierra?
-No llegaste por tu propia voluntad, la voluntad de alguien más te llevó a la Tierra- respondió el primer oráculo con una voz muy autoritaria.
-¿Quién fue esa persona?
-Alguien con fines siniestros, más que todo por venganza, una persona que solo desea el poder, su venganza es lo que más le importa y su corazón es tan duro que no siente remordimiento alguno por lo que hizo.
-¿Qué es lo que soy?- preguntó Valeria sujetando al segundo cetro, del cual también salió una espesa neblina y se formó el otro oráculo.
-Eres lo que eres y no podrás cambiar, entre dos especies tendrás que decidir- respondió el segundo oráculo.
-¿Cuál es mi poder?
-El tiempo te lo quito y solo el tiempo te lo dará, tu poder te servirá en el momento en que más lo necesites, la insistencia no te servirá de nada, solo la paciencia te puede ayudar.
-¿En realidad pertenezco a este mundo?- preguntó Valeria dirigiéndose al primer oráculo.
-Los garos de montaña, aunque bajen a la costa, siempre serán garos de montaña, no importa donde estés, eso nada cambiará.
-¿Voy a conocer a la persona que me envió a la Tierra?- le preguntó Valeria al segundo oráculo.
-Sí, la conocerás- respondió el segundo oráculo- y conocerás el lado más oscuro de en quien más confías y no lo podrás creer.
Después que el oráculo le respondió a Valeria, Dakota se puso muy nerviosa y quería salir lo más pronto posible de la caverna, pero Valeria insistió en que se quedara, pues aún tenía muchas cosas más que preguntarle a los oráculos, y no quería que su hermana se las perdiera.
-¿Lograremos encontrar al hijo de Ragenil?- le preguntó Valeria al segundo oráculo.
-Sí, lo encontraran, pero cuando lo vean no sabrán quien es, pero él les ayudará mucho en el camino.
De pronto el tercer oráculo empezó a emitir a una fuerte luz, el oráculo trataba de comunicarles algo, fue entonces cuando Valeria lo tomó entre sus manos y preguntó qué era lo que pasaba a lo que este respondió:
-Una batalla se desatará, Vandestia estará en gran peligro, los prohibidos entraran y nos querrán conquistar a todos.
Todos quedaron atónitos, el oráculo les había advertido de un gran peligro que estaría a punto de desarrollarse. Cuando salieron de la cueva ya era de noche, amaneció y decidieron regresar al palacio de Shannon, pero se tardarían mucho en llegar, por suerte, en los montes Mancro había muchos garos de montaña, así que decidieron viajar en ellos hasta el palacio. Los garos de montaña eran muy rápidos, así que no tardaron mucho en llegar, solo fueron cuatro cortos días de viaje, pues no iban a una velocidad tan considerable, de lo contrario se habrían tardado menos que eso en llegar, la velocidad de estos animales era extraordinaria, ningún animal de la Tierra se le podía comparar.
Cuando llegaron al palacio se dieron cuenta de la presencia de la reina, lo cual los alarmó mucho, pues ella casi no acostumbra visitar los reinos, a menos que algo malo esté pasando, algo que no sea de su agrado, la reina era encantadora, su piel blanca y suave como una rosa, de cabellera larga, mucho más larga que la cabellera que anteriormente había tenido Shannon, su cabello era castaño claro y ondulado, sus ojos grises como los de Dakota. La reina se encontraba en el salón del trono cuando Shannon y los demás la encontraron, su mirada era fría, estaba indignada, una gran corona decoraba su cabeza, se levantó rápidamente cuando los vio entrar, llamó a sus guardias, los cuales asistieron rápidamente, la reina les ordenó que los apresara a todos y se los llevaran a la mazmorra, incluyendo a la princesa, los guardias se asombraron mucho al saber que la princesa tenía que ser encerrada como una criminal, pero la tuvieron que obedecer, ella era la máxima autoridad en toda Vandestia.
Los guardias los encadenaron a las paredes del calabozo y esperaron a que bajara la reina para que ella le dijera que sería lo siguiente que harían, poco tardó la reina en llegar, sus pasos eran firmes y lentos, pero no errados, su ostentoso vestuario le impedía caminar con naturalidad y su corona le hacía una gran presión en la cien, pero siempre con la mirada en alto, se encontraba muy seria y furiosa con todos.
-¿Por qué nos tienes aquí?- preguntó Shannon muy angustiada.
-Soy la reina, no te tienes que dirigir a mí de esa manera y menos tú que eres una princesa y se supone que eres más educada que los plebeyos- dijo autoritariamente la reina- dirígete a mí de la forma adecuada y no de esta manera.
-¿Cuál es la sabia decisión que la reina ha tomado para con nosotros y su fallo para enviarnos a este andrajoso, e indigno lugar para una princesa como yo?- preguntó Shannon en son de burla, pero la reina no le hizo caso omiso- denos su sabia respuesta, estamos deseosos y anhelantes de escucharla.
-Osaron romper un infinidad de reglas, en especial tú, princesa Shannon- respondió enojada la reina- me has decepcionado.
-¿Podría decirme la reina, con sus fieles y acertadas palabras, cuáles fueron mis yerros? Si es vuestra voluntad decir y corregirlos- dijo Shannon.
-Primeramente, saliste del palacio sin mi real permiso, ¡sin mi autorización! Que osadía, segundo, ayudaste a una humana en Vandestia, algo que está perentoriamente prohibido, has cambiado tu forma de expresarse para conmigo, ya no hablas con la sutileza de antes, cortaste tu larga y espesa cabellera, lo cual te daba una señal de distinción, tu vestido se parece al de tus vasallas, ¡qué horror! Visitaste la morada de Ragenil, muchas veces te advertí que no lo hicieras, subiste a los montes Mancro, ¡las princesas tienen prohibido escalar!, has hecho tantas cosas que me han enfurecido- respondió la reina un poco acelerada.
-¿Y a ellos por qué tu sabia razón ha decidido apresarlos?- preguntó furiosa Shannon.
-A Dakota por haber traído a una humana y no haberla guillotinado o algo por el estilo, siendo una cazadora era su obligación hacerlo, a velería el solo hecho de ser humana la incrimina y a los demás por haberlas ayudado sabiendo que estaban cometiendo un crimen, pero a ti Shannon, no te puedo ejecutar y sería indecoroso encarcelarte, lo único es que ya no podrás gobernar en Crenostro, mientras preparo a un nuevo soberano, Ezequiel, el príncipe de Proquetro, te suplantará, su reino puede subsistir sin él, pues es un dominio mejor que el que antes era tuyo. Pronto morirán y sobre todo esa humana.
Dicho esto, la reina se retiró con la mayor sutileza y elegancia. Todos quedaron confundidos, pero lo que más intriga les causaba, era el hacho de como la reina se enteró de todos los lugares que visitaron, ella en ningún momento los habría seguido, alguien se lo tuvo que haber contado, de pronto escucharon la voz de una chica, de la cual en todo este tiempo no se habían dado cuenta de su presencia.
-Pasado mañana todos moriremos por orden de la reina, en el festival oscuro nos ejecutaran a cada uno de nosotros, y si les interesa, mi nombre es Daniela y soy una bruja, seremos el centro de atención del festival, que bien, recibiremos mucha atención- dijo con ironía.
-¿Qué es el festival oscuro?- preguntó Valeria.
-Te acuerdas de la primera vez que visitaste la aldea Gandaz, en donde vive Katie- explicó Dakota-ese día los sibrejus se habían vestido con atuendos de antiguas culturas humanas y diferentes épocas de la Tierra, en parte para honrar a nuestros antepasados, en todas las aldeas de Crenostro y en toda Vandestia se celebra con gran devoción, en las aldeas solo dura una semana, cuando acaba en una aldea pasa a otra y así sucesivamente, cuando ya ha pasado por todas las aldeas, se esperan unos pocos días para que se dé el gran cierre, el lugar del cierre del festival lo dictamina la reina, este año tocó festejarlo en Crenostro, hace mucho que no se había festejado aquí, en el cierre se realiza lo mismo que en las aldeas, lo único diferente es que los sibrejus pueden presenciar la muerte de los máximos criminales, los que han quebrantado las reglas más sagradas, también incluyen a criminales no tan peligrosos, que en esos momentos por pura mala suerte se encuentren aprehendidos, así es como tratamos de desahogarnos con las muertes de nuestra especie a manos de los humanos.
-La reina eligió el lago Sperkes para celebrar tan ameno y anhelado cierre- dijo Daniela- la reina está muy emocionada, porque por primera vez tendrá el privilegio de matar a una humana, quiere que corra su sangre por el lago.
-¡Todos moriremos!- exclamó angustiada Lia- yo no quiero morir.
-Y a ti Daniela- dijo Shannon- ¿Por qué te tienen aquí?
-Cuando la reina se enteró de que te habías marchado sin su autorización, me fue a buscar a la aldea Birspe, lugar en el cual vivo, pues mi poder consta de saber en dónde está cada persona con solo tener entre mis manos alguna pertenencia u objeto que antes le haya pertenecido, así fue como la reina se enteró de en donde estaban, ella me entregó una de sus alhajas princesa, es como si yo pudiera ver con los ojos de la persona a la que busco, así supo la reina que visitaron a Ragenil y subieron los montes Mancro. Cuando supo cuál sería su último destino, ósea, los montes Mancro, me ordenó que fuera hasta donde se encontraban y que los asesinara sin compasión, pero yo me osé a no obedecerla, pues yo no pienso que la muerte sea lo correcto, y por desobedecerla me dijo que moriría junto con ustedes.
-¿De qué manera moriremos?- preguntó Bran- nunca he asistido a tal cierre, así que no sé qué es lo que hacen.
-En el festival oscuro es invocado Gardops, la deidad de la muerte, del sufrimiento, del miedo y la oscuridad, su poder aumenta con el miedo de los sibrejus, para él la muerte es un gran manjar, y por primera vez lo podrán honrar con una humana, seremos sus sacrificios y con nosotros y otros presos le crearan una gran hecatombe en su honor.
-Tenemos que buscar una forma de huir- dijo Bran- tenemos que escapar, esto no se puede acabar aquí, no nos hemos esforzado tanto por nada, y además, también tenemos que proteger a Vandestia de un peligro aún desconocido por nosotros.
-Entonces necesitan al cuarto oráculo- dijo Daniela- es el único que los puede ayudar, no tienen otra solución.
-Solo existen tres oráculos- exclamó Kylie- no son cuatro, son solamente tres, te has equivocado, lo sé porque los hemos visto y solo habían tres, no más, te lo aseguro, mis ojos no me engañan.
-Ustedes encontraron tres- replicó Daniela-uno de ellos sabe tu pasado, otro tu futuro, el otro todo el pasado y el futuro de Vandestia, pero el último sabe todo lo que necesiten saber sobre la Tierra, y como ustedes han dicho que no saben que es lo que acecha a Vandestia, lo más probable es que ese oráculo sepa lo que buscan, era evidente que en algún momento surgiría algo en relación a los humanos, no íbamos a mantenernos separados para toda la vida, en mi pensar, creo que sería mejor que no existieran diferencias entre humanos y sibrejus.
-Si es que existe, no sabemos en donde se encuentra, sería como buscar una aguja en un pajar- dijo un poco molesto Bran-todo esto me pone muy alterado.
-Yo sé quién lo tiene, lo tiene Itzayaneth- respondió Daniela- ella es una bruja, al igual que yo, pero ella es mala y no los querrá ayudar por nada del mundo, se lo tendrían que robar, pero no creo que logren hacerlo, mañana moriremos y hasta allí llegaron nuestras vidas, será mejor que ya no se hagan ilusiones, ya todo está perdido, ya no queda nada que hacer, solo resignarnos a lo que viene y no protestar.
-Todo lo que comienza tiene que terminar- pronunció con unas breves palabra Lia.

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