viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 10

    Valeria y Dakota despertaron muy temprano, se arreglaron rápidamente y salieron con rumbo a la casa de Katie para que Valeria pudiera saber más sobre Vandestia, su verdadero hogar, aunque ella aún no lo aceptaba como tal, llegaron a la entrada de la aldea y caminaron por un rato sin rumbo aparente, pues la casa de Katie estaba muy adentro en la aldea, cuando estaban cerca pudieron ver que Katie las estaba esperando, ella estaba muy ansiosa de verlas para contarle a Valeria la mayoría de cosas que necesitaba saber, porque en Vandestia habían ciertos conocimientos que solo los sabios los podían conocer, pues eran muy confidenciales.
    Llegaron a la entrada de la casa de Katie, ella las invitó a pasar, cuando entraron vieron que adentro había otra sibrejus, ella se llamaba Isabela, era una ninfa, muy bonita, tenía un cabello largo, negro y liso, sus ojos eran azules ella era de piel morena como la canela, alta, amable, buena amiga de Katie y de Dakota. A Isabela también la había contado Dakota sobre la existencia de Valeria, Isabela les había jurado guardar el secreto. Isabela y Dakota tenían unos asuntos pendientes así que se despidieron y luego se marcharon, por lo cual en la casa solo quedaron Katie y Valeria.
    -Ahora- dijo Valeria- cuéntame todo lo que sabes sobre Vandestia. Dímelo no me hagas esperar más de lo que ya esperé.
    -Te lo contaré-dijo Katie- Hace mucho tiempo no vivíamos en Vandestia, nosotros lo sibrejus vivíamos junto con los humanos, algunos sibrejus decidían mantener su estado en secreto por miedo a represarías o por la discriminación de los humanos hacia nosotros, nuestra historia es larga y trágica, por culpa de la raza humana fuimos encerrados en Vandestia. Vivian en muchas partes del mundo, por poseer una vida más larga conocía muchas partes del mundo, aún tenemos larga vida,  pero ya no podemos visitar la Tierra.
    Todo estaba bien, nosotros no éramos considerados seres sobrenaturales o monstruos éramos humanos, diferentes, pero humanos. Todo empezó con una pequeña historia. Los padres de Catni, una vampiresa, eran los líderes de un poderoso clan de vampiros, a ellos no les gustaba mezclarse con los humanos, pero Catni se había enamorado de un humano y ese humano de ella, él no sabía que Catni era una vampiresa, pero hubo un día en que Catni se lo reveló, el joven no se asustó  más bien la idea le hizo querer convertirse en vampiro, quería vivir con ella por toda la eternidad.
     Catni aceptó transformarlo en vampiro, ninguna de las dos familias sabia del amor entre estos dos jóvenes, el que antes había sido humano decidió contarle a su familia sobre Catni y sobre que él ya se había transformado en uno de ellos, los padres del muchacho al escuchar esto se asustaron y se enfurecieron a la vez.
    -Mi hijo es ahora un monstruo- dijo alarmada la madre del muchacho- por culpa de esa a la cual yo consideraba que era una amiga de él. Ese monstruo que en realidad significaba más que una amiga para mi hijo le hizo todo esto, ella merece morir.
    -¡No madre!- exclamó el muchacho- ella no tiene la culpa, el único culpable soy yo, yo fui el que le rogó para convertirse en lo que ahora soy. No la maten, yo moriré por ella.
   -¡Cállate!- exclamó enfurecido el padre del joven-no tienes nada de cordura, los vampiros son nuestros enemigos, y con lo que acaba de pasar, el odio que antes conservábamos hoy saldrá para que vean que no somos débiles.
    Enfurecidos, el padre y los hermanos del chico salieron en busca de Catni, la encontraron y rápidamente la encadenaron, ella bien pudo haberse defendido, pero no lo hizo, no quería lastimar a la familia de su amado, así que solo forcejeó por unos momentos, luego la llevaron arrastrada por todo el pueblo diciéndoles a los pobladores del lugar lo que ese malvado monstruo le había hecho a su hijo.
    Los habitantes al saber de la presencia de un vampiro en su pueblo se enfurecieron y salieron para ver qué era lo que se haría con ese adefesio, todos estaban de acuerdo en lo mismo, el monstruo no viviría por más tiempo, así que llevaron a Catni a la plaza del pueblo y la encadenaron en un gran poste, pues al día siguiente seria ejecutada, en la noche solo se quedaron unos seis guardias cuidando a la prisionera.
    Cuando ya se acercaba la media noche, una joven rondaba por las cercanías, la cual decidió acercarse para ver qué era lo que pasaba en el lugar, la joven se sorprendió al ver que a la que vigilaban era a Catni, la chica solo soltó un agudo grito de dolor, esa chica era la hermana mayor de Catni, Lapni, ella corrió al lado de su hermana, pero los guardias le impidieron el paso, Lapni movió bruscamente su brazo a modo de golpear a los guardias, que después del impacto salieron volando.
    -Hermanita- dijo casi llorando Lapni-escapa de aquí, no sé por qué no lo has hecho aún, ¿Qué te detiene?  No me digas que son estas cadenas porque no lo creeré, tu fuerza es superior a la mía, ya hubieras roto estas cadenas que te apresan, no hay motivo para que te quedes aquí, vámonos yo te ayudaré, no te preocupes, pronto saldrás de aquí.
    -No hermana-dijo Catni con un tono frío- me quedaré, no trataré de escapar, no me moveré de este lugar, tú no me convencerás de nada.
    -¿Por qué?
     -Porque no lo quiero abandonar, si me voy contigo ahora ya no lo volveré a ver, no quiero irme sin despedirme.
    -Pero si te quedas, tampoco lo volverás a ver, tienes que venir conmigo y si es que tanto lo quieres dile que venga con nosotras, yo me haré cargo de él, pero ven conmigo.
    -No lo haré, mejor lárgate que los guardias pronto aparecerán de nuevo y no quiero que te capturen y que te hagan daño. ¡¡Lárgate!!
    Lapni se marchó al oír las órdenes de su hermanita. Cuando amaneció, los aldeanos ya se encontraban en el lugar indicado, Catni no era muy peligrosa, aún era una neonata fase inicial, sus poderes no eran tan grandes, así que sería más fácil de asesinar, era una vampiresa fase inicial. Los aldeanos desmembraron el cuerpo de Catni y luego lo lanzaron a una hoguera.
    Los padres de Catni al enterarse de lo sucedido, enfurecidos reunieron a todo el clan y se dirigieron al pueblo, lo primero que hicieron fue asesinar al novio de Catni y luego a la familia del muchacho, pero eso no les bastó, así que decidieron matar al resto del pueblo, fue una cacería muy brutal, fue entonces cuando los humanos les comenzaron a tener miedo a los sibrejus, pero ese miedo con el tiempo se convirtió en odio.
    Otra razón fue que los sibrejus necesitaban, no todos, pero la mayoría, como: las sirenas, los gigantes, los vampiros, etcétera, necesitaban alimentarse y una buena parte de su alimento consistía en humanos, para ellos nos convertimos en verdugos, los humanos se querían deshacer de nuestra raza, querían extinguirnos, pero no lo hicieron porque los sibrejus eran más fuertes que ellos.
    Hubo un tiempo en que a los sibrejus les tocó ocultar lo que eran para que los humanos no intentaran matarlos, muchos sibrejus conocieron a grandes personalidades de la historia como a Tutankamon, a Cleopatra, Asshubarnipal, Nabucodonosor, Nefertiti, Sócrates, Odoacro, y otros más, eran sus amigos, pero ellos murieron sin saber que a su lado se encontraba un sibrejus.
    Nuestra historia es muy trágica a tal grado que los humanos por poco y nos exterminan, por esa razón los humanos tienen prohibido el paso a Vandestia y los que lo han hecho no han vivido para contarlo, ahora te contare la historia de por qué nos enviaron a este mundo y la razón por la cual nos separaron definitivamente. Los humanos nunca lo contaron y por eso nadie de tu mundo sabe esta historia, solo los que vivimos en Vandestia lo sabemos, también por eso es que los humanos nos consideran solo un mito o fantasía.
    Hace mucho tiempo Zeus con la ayuda de Osiris crearon este lugar para él y sus deidades, tardó mucho tiempo en crearlo, pero al final le gustaron los resultados de una copia casi exacta de la Tierra, pero ellos jamás vivieron en este lugar, Vandestia luego de ser creada fue dejada al olvido, pues tenían que proteger a todos los habitantes de la Tierra y no podían irse y dejar todo a la deriva.
    Un Geners de nombre Morkott. Se había enamorado de la ninfa Calipso, pero él jamás fue correspondido, entonces triste de amor se fue a vivir a un bosque muy lejano y desolado, nadie excepto ese Geners vivía ahí, con el tiempo dos ninfas llegaron a vivir a ese lugar, pero él no se dio cuenta de su presencia, las ninfas eran las hijas de las deidades, una de esas ninfas se enamoró de él. Morkott aun triste por Calipso salía a caminar, le gustaba estar solo, pero un día esa ninfa se le apareció, él inmediatamente quedó cautivado por la belleza de la ninfa, con el tiempo se enamoraron aún más y se juraron amor eterno, pero no podían estar juntos, pues las ninfas aborrecían a los sibrejus, pero a ellos eso jamás les importó.
    Los humanos comenzaron a asesinar a los sibrejus, los humanos les decían a las deidades que los sibrejus eran muy crueles y malvados, decían que lidiar con nosotros era peor que ir al propio Tártaro, las deidades se enfurecieron con nuestra raza y advirtieron que si las masacres continuaban serian castigados.
    No podían los sibrejus vivir sin alimentarse de humanos, la sed de sangre de los vampiros, la debilidad de las brujas por robar niños, todo eso lo pagamos caro, las deidades al enterarse de que los crímenes continuaban, se enfurecieron mucho, Zeus, Osiris, Júpiter y Odín, se enfurecieron mucho más que los otros, el que se mantenía más neutral era Quetzalcóatl, él no opinaba al respecto, pasaba el tiempo y las cosas seguían iguales, con el tiempo muchas deidades se volvieron en contra de los sibrejus, pues sabían que se estaban haciendo más fuertes.
    En realidad, lo que hizo que nos enviaran a Vandestia no fueron las quejas de los humanos, fue su temor por ser superados en poder y grandeza, te contaré un secreto que es solo para sabios, ni siquiera la propia reina lo sabe, a tu hermana ya se lo conté y me juró no contárselo a nadie, espero tú también hagas lo mismo, pues serás de las pocas que lo saben. Todas las deidades en las que antes creían, no eran ni más ni menos que sibrejus, sibrejus más poderosos de lo normal y más antiguos que cualquier otro, su fuente de poder es aún desconocida, pero a eso era a lo que le tenían miedo, a ser destronados y perder el temor que tanto les había costado ganar.
    Xólotl, Hades, Anubis y Hathor estaban decididos a enviarnos al Mictlán para que nuestra raza se pudriera y que nos extinguiéramos para siempre, la decisión ya estaba tomada, Loki sería el encargado junto con Neptuno de llevarnos al destino trágico que nos habían predispuesto, pero varias deidades salieron a defendernos y les dijeron que acabar con una raza no sería la opción más acertada que podían tomar.
    -¿entonces qué?- exclamó molesto Hades- no los podemos dejar aquí junto con los humanos, sería un peligro para nosotros, para nuestro dominio, no podemos quedar al descubierto ante la humanidad completa.
    -Hay una solución más factible- dijo Xochiquetzal- no tenemos que deshacernos de ellos de esta manera, creo que muchos estarán de acuerdo con lo que les voy a decir, ¿Por qué no los enviamos a Vandestia? Será mejor que los separemos…
    -Que acaso te volviste loca- exclamó molesto Horus- lo que pasará si los dejamos en ese lugar será que dentro de poco querrán tomar venganza para con nosotros y eso es lo que queremos evitar.
    -Paciencia- indicó Xochiquetzal- todavía no lo han escuchado todo, acuérdense, nosotros hemos castigado a los incautos, que tal si también los castigamos a ellos, no creo que sea bueno eliminarlos de una forma tan cruel, a la vez nosotros somos iguales que ellos, solo que más poderosos, con ese acto de crueldad estaríamos quebrantando  a nuestra propia…
    -Nuestra raza ahora es superior- añadió Hathor- nosotros somos más poderosos que cualquier otro sobre la faz de la Tierra…
    -¡¡Alto!!- exclamó Quetzalcóatl- Xochiquetzal tiene razón, sabias han sido sus palabras, más coherentes que cualquiera de las nuestras, castigarlos y confinarlos sería suficiente.
    -Ya sé que podemos hacer- agregó Zeus- quitarles la descendencia sería un buen castigo, con el tiempo ellos solos se acabarían destruyendo y no habría necesidad de que nosotros nos encomendemos de ese asunto, pero lo único que no les podemos vedar es su larga vida, pero ese no será una contrariedad.
    -Todas las razas de sibrejus que vivan en la Tierra serán escarmentadas y no habrá vuelta atrás- dijo Poseidón-  ahora será bueno continuar  con nuestros asuntos, no podemos seguir perdiendo el tiempo con este tema.
    Todas las deidades quedaron de acuerdo con la decisión de Zeus, ninguna objetó al contrario de la sentencia que Zeus había decidido llevar a cabo. Aquella ninfa, de nombre Rubí, al enterarse de las órdenes de Zeus, le suplicó a Hera que la ayudara y que tratara de convencer a Zeus de que los sibrejus no eran malos, no tanto como parecían y que les diera otra oportunidad, pero Hera no le pudo ayudar, le dijo que Zeus ya había tomado una decisión y que ya no se podía hacer nada para disuadirlo, Rubí le suplicó a muchas deidades, pero ninguna acepto ayudarla, ella desesperada corrió a buscar a su amado para darla las malas noticias.
    -Ninguna de las deidades me quiso ayudar
    -No te preocupes, a ti no te pasará nada, tú eres una ninfa, yo soy uno de los que ellos consideran monstruos.
    -Pero los Geners no matan humanos, son los otros, tú no mereces marcharte a Vandestia, no has hecho nada malo, y pensar que todos los psicopompos los querían enviar al Mictlán para que perecieran en la oscuridad, tú no eres malo.
    -Pero para los humanos soy muy diferente, no nos quieren, a los humanos no les simpatiza lo diferente, lo mejor será que te olvides de mí y comiences una nueva vida.
    -Eso nunca, ahora sabiendo que te marchas te entregaré los poderes que las deidades me otorgaron, yo soy la ninfa más poderosa que existe, cuando yo era pequeña iba a morir, pero yo era muy querida por todos, así que me incrustaron en mi pecho un fragmento del cristal de los dioses, una piedra muy poderosa, eso me salvó la vida, pero a la vez me dio un poder inigualable por ninguna de las otras deidades, me enteré de que Zeus  ya no les permitirá tener descendencia, entonces con mis poderes tú podrás crear más sibrejus, concederles un poder, decidir qué es lo que serán, tú para ellos serás como Zeus y a lo largo del tiempo elegirás a trece sibrejus mas, no los elegirás al azar, sino por lo buenos que sean y alguna característica que los defina o por la razón que tú decidas, pero no te apresures a conseguirlos, ten paciencias, no comas ansias, y para que siempre me recuerdes te entregaré un rubí, en el cual yo estaré encerrada, cada vez que me liberes ocúpame en alguna emergencia, yo te ayudaré a resolverlo, pero después de liberarme no me podré quedar por mucho tiempo y regresaré al rubí, solo te pido que lo escondas muy bien.
    -Por favor, te pido que no lo hagas.
    -No cambiaré mi decisión.
    -Pero no podré pasar tanto tiempo sin ti.
    -Para que no me olvides tú podrás crear ninfas en Vandestia, para que siempre me recuerdes.
    -No será igual.
    -Lo sé y lo lamento mucho, pero no podré vivir contigo, Zeus nos prohibió a las ninfas viajar a Vandestia, por eso tú crearas a tu ninfas, yo nunca podría en estas circunstancias viajar a Vandestia, Zeus mandaría a Zobek por mí.
    -Si tan solo Hermes o Amón nos hubieran ayudado.
    -Sabes que ellos nuca desobedecerían a Zeus o a Osiris.
    -Preferiría que Zeus me enviara al Hades antes que encerarte en un rubí
    -Lo lamento.
    La ninfa luego de decir esto tomó la forma de un bello y rojo rubí, tal pareciese que ese rubí estuviese bañado en sangre por el rojo intenso que lo cubría. Después de eso todos los sibrejus fueron enviados a Vandestia, pero no todo pasó como olímpicos lo pensaban, pensaron que al no dejarnos tener descendencia en un determinado tiempo nos extinguiríamos, pero no fue así, sus planes no se pudieron cumplir y nuestra raza sobrevivió.
    Los humanos ya no supieron nada de nosotros y cuando realizamos nuestros viajes a la Tierra sentimos que estamos en nuestro hogar, no podemos hacer nada para regresar, antes, sin toda esa tecnología que ahora poseen los humanos, casi nos extinguen, imagínate como seria ahora, ya no hay salvación para nosotros en ese mundo, jamás regresaremos.
    -Tienes tanta razón- dijo Valeria-los humanos en su afán de saber más pueden destruirlo todo a su paso ustedes estarán mejor aquí que en la Tierra, si supieras todas las calamidades que realizan, ya no son igual que antes, les encanta el poder y matan por dinero.
    -Que terrible, no lo sabía, pensé que no eran tan crueles, pensé que eran un poco mejor, muchos me han dicho lo mismo que tú, pero no les quise creer, pero tú vienes de allá, sabes cómo son en realidad.
    -Es que ustedes no los conocen, por suerte yo sí, yo he vivido con ellos, no es para nada agradable, mi familia no era así, ellos eran diferentes.
    -¿Y tú como es que llegaste a la Tierra? Eres una de nosotros, no comprendo por qué razón tú vivías allá, es algo ilógico.
    -No sabría cómo responder a tu pregunta, pues es una gran duda que yo aún conservo, yo también quisiera saber la respuesta.
    -¿Te gustaría averiguarlo?
    -Sí, ¿se puede hacer eso?
    -Por supuesto, tendríamos que realizar un largo recorrido, pero valdría la pena realizarlo, un viaje un poco peligroso, eso a mí no me importa y a ti.
    -Tampoco, entonces hagámoslo, lo más pronto posible, pero primero, hay algo que te quiero preguntar.
    -¿Qué es?
    -¿Qué sabes de mi hermana?
    -No sé mucho, pues tu hermana no siempre ha vivido aquí y nunca nos ha dicho nada del lugar del cual proviene o cómo es que llegó a Crenostro y las razones por las cuales vino, tu hermana es muy conservadora, en realidad casi no sé mucho de ella y eso que somos buenas amigas, creo que no es muy confianzuda.
    -Bueno, le tendré que preguntar directamente a ella.
    -También tendremos que descubrir que eres y cuál es tu poder, no será muy sencillo, tendremos que esforzarnos mucho.
    -¿Y que tendré que hacer para descubrir mi poder o llegará así por así?
    -No lo sé, será mejor que le pida ayuda a alguien.
    -Pero ¿a quién?
    -¡Ya sé! A mi tutor, George.
    -¿Tienes tutor?
    -Todos en Vandestia hemos tenido o tenemos un tutor, él tiene el mismo poder que yo.
    -¿Él es de confianza?
    -Ni lo dudes.
    -Entonces, cuéntaselo.
    -Se lo diré lo más pronto posible y espero que él guarde el secreto, de lo contrario estaremos muertas.
    -¡¡¡Muertas!!!

    -Sí, como lo oyes, muertas.

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