Valeria y Dakota
despertaron muy temprano, se arreglaron rápidamente y salieron con rumbo a la
casa de Katie para que Valeria pudiera saber más sobre Vandestia, su verdadero
hogar, aunque ella aún no lo aceptaba como tal, llegaron a la entrada de la
aldea y caminaron por un rato sin rumbo aparente, pues la casa de Katie estaba
muy adentro en la aldea, cuando estaban cerca pudieron ver que Katie las estaba
esperando, ella estaba muy ansiosa de verlas para contarle a Valeria la mayoría
de cosas que necesitaba saber, porque en Vandestia habían ciertos conocimientos
que solo los sabios los podían conocer, pues eran muy confidenciales.
Llegaron a la
entrada de la casa de Katie, ella las invitó a pasar, cuando entraron vieron
que adentro había otra sibrejus, ella se llamaba Isabela, era una ninfa, muy
bonita, tenía un cabello largo, negro y liso, sus ojos eran azules ella era de
piel morena como la canela, alta, amable, buena amiga de Katie y de Dakota. A
Isabela también la había contado Dakota sobre la existencia de Valeria, Isabela
les había jurado guardar el secreto. Isabela y Dakota tenían unos asuntos
pendientes así que se despidieron y luego se marcharon, por lo cual en la casa
solo quedaron Katie y Valeria.
-Ahora- dijo
Valeria- cuéntame todo lo que sabes sobre Vandestia. Dímelo no me hagas esperar
más de lo que ya esperé.
-Te lo
contaré-dijo Katie- Hace mucho tiempo no vivíamos en Vandestia, nosotros lo
sibrejus vivíamos junto con los humanos, algunos sibrejus decidían mantener su
estado en secreto por miedo a represarías o por la discriminación de los
humanos hacia nosotros, nuestra historia es larga y trágica, por culpa de la
raza humana fuimos encerrados en Vandestia. Vivian en muchas partes del mundo,
por poseer una vida más larga conocía muchas partes del mundo, aún tenemos larga
vida, pero ya no podemos visitar la
Tierra.
Todo estaba bien,
nosotros no éramos considerados seres sobrenaturales o monstruos éramos
humanos, diferentes, pero humanos. Todo empezó con una pequeña historia. Los
padres de Catni, una vampiresa, eran los líderes de un poderoso clan de
vampiros, a ellos no les gustaba mezclarse con los humanos, pero Catni se había
enamorado de un humano y ese humano de ella, él no sabía que Catni era una
vampiresa, pero hubo un día en que Catni se lo reveló, el joven no se
asustó más bien la idea le hizo querer
convertirse en vampiro, quería vivir con ella por toda la eternidad.
Catni aceptó
transformarlo en vampiro, ninguna de las dos familias sabia del amor entre
estos dos jóvenes, el que antes había sido humano decidió contarle a su familia
sobre Catni y sobre que él ya se había transformado en uno de ellos, los padres
del muchacho al escuchar esto se asustaron y se enfurecieron a la vez.
-Mi hijo es ahora
un monstruo- dijo alarmada la madre del muchacho- por culpa de esa a la cual yo
consideraba que era una amiga de él. Ese monstruo que en realidad significaba
más que una amiga para mi hijo le hizo todo esto, ella merece morir.
-¡No madre!-
exclamó el muchacho- ella no tiene la culpa, el único culpable soy yo, yo fui
el que le rogó para convertirse en lo que ahora soy. No la maten, yo moriré por
ella.
-¡Cállate!- exclamó
enfurecido el padre del joven-no tienes nada de cordura, los vampiros son
nuestros enemigos, y con lo que acaba de pasar, el odio que antes conservábamos
hoy saldrá para que vean que no somos débiles.
Enfurecidos, el
padre y los hermanos del chico salieron en busca de Catni, la encontraron y
rápidamente la encadenaron, ella bien pudo haberse defendido, pero no lo hizo,
no quería lastimar a la familia de su amado, así que solo forcejeó por unos
momentos, luego la llevaron arrastrada por todo el pueblo diciéndoles a los
pobladores del lugar lo que ese malvado monstruo le había hecho a su hijo.
Los habitantes al
saber de la presencia de un vampiro en su pueblo se enfurecieron y salieron
para ver qué era lo que se haría con ese adefesio, todos estaban de acuerdo en
lo mismo, el monstruo no viviría por más tiempo, así que llevaron a Catni a la
plaza del pueblo y la encadenaron en un gran poste, pues al día siguiente seria
ejecutada, en la noche solo se quedaron unos seis guardias cuidando a la
prisionera.
Cuando ya se
acercaba la media noche, una joven rondaba por las cercanías, la cual decidió
acercarse para ver qué era lo que pasaba en el lugar, la joven se sorprendió al
ver que a la que vigilaban era a Catni, la chica solo soltó un agudo grito de
dolor, esa chica era la hermana mayor de Catni, Lapni, ella corrió al lado de
su hermana, pero los guardias le impidieron el paso, Lapni movió bruscamente su
brazo a modo de golpear a los guardias, que después del impacto salieron
volando.
-Hermanita- dijo
casi llorando Lapni-escapa de aquí, no sé por qué no lo has hecho aún, ¿Qué te
detiene? No me digas que son estas
cadenas porque no lo creeré, tu fuerza es superior a la mía, ya hubieras roto
estas cadenas que te apresan, no hay motivo para que te quedes aquí, vámonos yo
te ayudaré, no te preocupes, pronto saldrás de aquí.
-No hermana-dijo
Catni con un tono frío- me quedaré, no trataré de escapar, no me moveré de este
lugar, tú no me convencerás de nada.
-¿Por qué?
-Porque no lo
quiero abandonar, si me voy contigo ahora ya no lo volveré a ver, no quiero
irme sin despedirme.
-Pero si te
quedas, tampoco lo volverás a ver, tienes que venir conmigo y si es que tanto
lo quieres dile que venga con nosotras, yo me haré cargo de él, pero ven
conmigo.
-No lo haré, mejor
lárgate que los guardias pronto aparecerán de nuevo y no quiero que te capturen
y que te hagan daño. ¡¡Lárgate!!
Lapni se marchó al
oír las órdenes de su hermanita. Cuando amaneció, los aldeanos ya se
encontraban en el lugar indicado, Catni no era muy peligrosa, aún era una
neonata fase inicial, sus poderes no eran tan grandes, así que sería más fácil
de asesinar, era una vampiresa fase inicial. Los aldeanos desmembraron el
cuerpo de Catni y luego lo lanzaron a una hoguera.
Los padres de
Catni al enterarse de lo sucedido, enfurecidos reunieron a todo el clan y se
dirigieron al pueblo, lo primero que hicieron fue asesinar al novio de Catni y
luego a la familia del muchacho, pero eso no les bastó, así que decidieron
matar al resto del pueblo, fue una cacería muy brutal, fue entonces cuando los
humanos les comenzaron a tener miedo a los sibrejus, pero ese miedo con el
tiempo se convirtió en odio.
Otra razón fue que
los sibrejus necesitaban, no todos, pero la mayoría, como: las sirenas, los
gigantes, los vampiros, etcétera, necesitaban alimentarse y una buena parte de
su alimento consistía en humanos, para ellos nos convertimos en verdugos, los humanos
se querían deshacer de nuestra raza, querían extinguirnos, pero no lo hicieron
porque los sibrejus eran más fuertes que ellos.
Hubo un tiempo en
que a los sibrejus les tocó ocultar lo que eran para que los humanos no
intentaran matarlos, muchos sibrejus conocieron a grandes personalidades de la
historia como a Tutankamon, a Cleopatra, Asshubarnipal, Nabucodonosor,
Nefertiti, Sócrates, Odoacro, y otros más, eran sus amigos, pero ellos murieron
sin saber que a su lado se encontraba un sibrejus.
Nuestra historia es muy trágica a tal grado
que los humanos por poco y nos exterminan, por esa razón los humanos tienen
prohibido el paso a Vandestia y los que lo han hecho no han vivido para
contarlo, ahora te contare la historia de por qué nos enviaron a este mundo y
la razón por la cual nos separaron definitivamente. Los humanos nunca lo
contaron y por eso nadie de tu mundo sabe esta historia, solo los que vivimos
en Vandestia lo sabemos, también por eso es que los humanos nos consideran solo
un mito o fantasía.
Hace mucho tiempo
Zeus con la ayuda de Osiris crearon este lugar para él y sus deidades, tardó
mucho tiempo en crearlo, pero al final le gustaron los resultados de una copia
casi exacta de la Tierra, pero ellos jamás vivieron en este lugar, Vandestia
luego de ser creada fue dejada al olvido, pues tenían que proteger a todos los
habitantes de la Tierra y no podían irse y dejar todo a la deriva.
Un Geners de
nombre Morkott. Se había enamorado de la ninfa Calipso, pero él jamás fue
correspondido, entonces triste de amor se fue a vivir a un bosque muy lejano y
desolado, nadie excepto ese Geners vivía ahí, con el tiempo dos ninfas llegaron
a vivir a ese lugar, pero él no se dio cuenta de su presencia, las ninfas eran
las hijas de las deidades, una de esas ninfas se enamoró de él. Morkott aun
triste por Calipso salía a caminar, le gustaba estar solo, pero un día esa
ninfa se le apareció, él inmediatamente quedó cautivado por la belleza de la
ninfa, con el tiempo se enamoraron aún más y se juraron amor eterno, pero no
podían estar juntos, pues las ninfas aborrecían a los sibrejus, pero a ellos
eso jamás les importó.
Los humanos
comenzaron a asesinar a los sibrejus, los humanos les decían a las deidades que
los sibrejus eran muy crueles y malvados, decían que lidiar con nosotros era
peor que ir al propio Tártaro, las deidades se enfurecieron con nuestra raza y
advirtieron que si las masacres continuaban serian castigados.
No podían los
sibrejus vivir sin alimentarse de humanos, la sed de sangre de los vampiros, la
debilidad de las brujas por robar niños, todo eso lo pagamos caro, las deidades
al enterarse de que los crímenes continuaban, se enfurecieron mucho, Zeus,
Osiris, Júpiter y Odín, se enfurecieron mucho más que los otros, el que se mantenía
más neutral era Quetzalcóatl, él no opinaba al respecto, pasaba el tiempo y las
cosas seguían iguales, con el tiempo muchas deidades se volvieron en contra de
los sibrejus, pues sabían que se estaban haciendo más fuertes.
En realidad, lo
que hizo que nos enviaran a Vandestia no fueron las quejas de los humanos, fue
su temor por ser superados en poder y grandeza, te contaré un secreto que es
solo para sabios, ni siquiera la propia reina lo sabe, a tu hermana ya se lo
conté y me juró no contárselo a nadie, espero tú también hagas lo mismo, pues
serás de las pocas que lo saben. Todas las deidades en las que antes creían, no
eran ni más ni menos que sibrejus, sibrejus más poderosos de lo normal y más
antiguos que cualquier otro, su fuente de poder es aún desconocida, pero a eso
era a lo que le tenían miedo, a ser destronados y perder el temor que tanto les
había costado ganar.
Xólotl, Hades,
Anubis y Hathor estaban decididos a enviarnos al Mictlán para que nuestra raza
se pudriera y que nos extinguiéramos para siempre, la decisión ya estaba
tomada, Loki sería el encargado junto con Neptuno de llevarnos al destino
trágico que nos habían predispuesto, pero varias deidades salieron a
defendernos y les dijeron que acabar con una raza no sería la opción más
acertada que podían tomar.
-¿entonces qué?-
exclamó molesto Hades- no los podemos dejar aquí junto con los humanos, sería
un peligro para nosotros, para nuestro dominio, no podemos quedar al
descubierto ante la humanidad completa.
-Hay una solución
más factible- dijo Xochiquetzal- no tenemos que deshacernos de ellos de esta
manera, creo que muchos estarán de acuerdo con lo que les voy a decir, ¿Por qué
no los enviamos a Vandestia? Será mejor que los separemos…
-Que acaso te
volviste loca- exclamó molesto Horus- lo que pasará si los dejamos en ese lugar
será que dentro de poco querrán tomar venganza para con nosotros y eso es lo
que queremos evitar.
-Paciencia- indicó
Xochiquetzal- todavía no lo han escuchado todo, acuérdense, nosotros hemos
castigado a los incautos, que tal si también los castigamos a ellos, no creo
que sea bueno eliminarlos de una forma tan cruel, a la vez nosotros somos
iguales que ellos, solo que más poderosos, con ese acto de crueldad estaríamos
quebrantando a nuestra propia…
-Nuestra raza
ahora es superior- añadió Hathor- nosotros somos más poderosos que cualquier
otro sobre la faz de la Tierra…
-¡¡Alto!!- exclamó
Quetzalcóatl- Xochiquetzal tiene razón, sabias han sido sus palabras, más
coherentes que cualquiera de las nuestras, castigarlos y confinarlos sería
suficiente.
-Ya sé que podemos
hacer- agregó Zeus- quitarles la descendencia sería un buen castigo, con el
tiempo ellos solos se acabarían destruyendo y no habría necesidad de que
nosotros nos encomendemos de ese asunto, pero lo único que no les podemos vedar
es su larga vida, pero ese no será una contrariedad.
-Todas las razas
de sibrejus que vivan en la Tierra serán escarmentadas y no habrá vuelta atrás-
dijo Poseidón- ahora será bueno
continuar con nuestros asuntos, no
podemos seguir perdiendo el tiempo con este tema.
Todas las deidades
quedaron de acuerdo con la decisión de Zeus, ninguna objetó al contrario de la
sentencia que Zeus había decidido llevar a cabo. Aquella ninfa, de nombre Rubí,
al enterarse de las órdenes de Zeus, le suplicó a Hera que la ayudara y que
tratara de convencer a Zeus de que los sibrejus no eran malos, no tanto como
parecían y que les diera otra oportunidad, pero Hera no le pudo ayudar, le dijo
que Zeus ya había tomado una decisión y que ya no se podía hacer nada para
disuadirlo, Rubí le suplicó a muchas deidades, pero ninguna acepto ayudarla,
ella desesperada corrió a buscar a su amado para darla las malas noticias.
-Ninguna de las
deidades me quiso ayudar
-No te preocupes,
a ti no te pasará nada, tú eres una ninfa, yo soy uno de los que ellos
consideran monstruos.
-Pero los Geners
no matan humanos, son los otros, tú no mereces marcharte a Vandestia, no has
hecho nada malo, y pensar que todos los psicopompos los querían enviar al
Mictlán para que perecieran en la oscuridad, tú no eres malo.
-Pero para los
humanos soy muy diferente, no nos quieren, a los humanos no les simpatiza lo
diferente, lo mejor será que te olvides de mí y comiences una nueva vida.
-Eso nunca, ahora
sabiendo que te marchas te entregaré los poderes que las deidades me otorgaron,
yo soy la ninfa más poderosa que existe, cuando yo era pequeña iba a morir,
pero yo era muy querida por todos, así que me incrustaron en mi pecho un fragmento
del cristal de los dioses, una piedra muy poderosa, eso me salvó la vida, pero
a la vez me dio un poder inigualable por ninguna de las otras deidades, me
enteré de que Zeus ya no les permitirá
tener descendencia, entonces con mis poderes tú podrás crear más sibrejus,
concederles un poder, decidir qué es lo que serán, tú para ellos serás como
Zeus y a lo largo del tiempo elegirás a trece sibrejus mas, no los elegirás al
azar, sino por lo buenos que sean y alguna característica que los defina o por
la razón que tú decidas, pero no te apresures a conseguirlos, ten paciencias,
no comas ansias, y para que siempre me recuerdes te entregaré un rubí, en el
cual yo estaré encerrada, cada vez que me liberes ocúpame en alguna emergencia,
yo te ayudaré a resolverlo, pero después de liberarme no me podré quedar por
mucho tiempo y regresaré al rubí, solo te pido que lo escondas muy bien.
-Por favor, te
pido que no lo hagas.
-No cambiaré mi
decisión.
-Pero no podré
pasar tanto tiempo sin ti.
-Para que no me
olvides tú podrás crear ninfas en Vandestia, para que siempre me recuerdes.
-No será igual.
-Lo sé y lo
lamento mucho, pero no podré vivir contigo, Zeus nos prohibió a las ninfas
viajar a Vandestia, por eso tú crearas a tu ninfas, yo nunca podría en estas
circunstancias viajar a Vandestia, Zeus mandaría a Zobek por mí.
-Si tan solo
Hermes o Amón nos hubieran ayudado.
-Sabes que ellos
nuca desobedecerían a Zeus o a Osiris.
-Preferiría que
Zeus me enviara al Hades antes que encerarte en un rubí
-Lo lamento.
La ninfa luego de
decir esto tomó la forma de un bello y rojo rubí, tal pareciese que ese rubí
estuviese bañado en sangre por el rojo intenso que lo cubría. Después de eso
todos los sibrejus fueron enviados a Vandestia, pero no todo pasó como
olímpicos lo pensaban, pensaron que al no dejarnos tener descendencia en un
determinado tiempo nos extinguiríamos, pero no fue así, sus planes no se
pudieron cumplir y nuestra raza sobrevivió.
Los humanos ya no
supieron nada de nosotros y cuando realizamos nuestros viajes a la Tierra
sentimos que estamos en nuestro hogar, no podemos hacer nada para regresar,
antes, sin toda esa tecnología que ahora poseen los humanos, casi nos
extinguen, imagínate como seria ahora, ya no hay salvación para nosotros en ese
mundo, jamás regresaremos.
-Tienes tanta
razón- dijo Valeria-los humanos en su afán de saber más pueden destruirlo todo
a su paso ustedes estarán mejor aquí que en la Tierra, si supieras todas las
calamidades que realizan, ya no son igual que antes, les encanta el poder y
matan por dinero.
-Que terrible, no
lo sabía, pensé que no eran tan crueles, pensé que eran un poco mejor, muchos
me han dicho lo mismo que tú, pero no les quise creer, pero tú vienes de allá,
sabes cómo son en realidad.
-Es que ustedes no
los conocen, por suerte yo sí, yo he vivido con ellos, no es para nada
agradable, mi familia no era así, ellos eran diferentes.
-¿Y tú como es que
llegaste a la Tierra? Eres una de nosotros, no comprendo por qué razón tú
vivías allá, es algo ilógico.
-No sabría cómo
responder a tu pregunta, pues es una gran duda que yo aún conservo, yo también
quisiera saber la respuesta.
-¿Te gustaría
averiguarlo?
-Sí, ¿se puede
hacer eso?
-Por supuesto,
tendríamos que realizar un largo recorrido, pero valdría la pena realizarlo, un
viaje un poco peligroso, eso a mí no me importa y a ti.
-Tampoco, entonces
hagámoslo, lo más pronto posible, pero primero, hay algo que te quiero preguntar.
-¿Qué es?
-¿Qué sabes de mi
hermana?
-No sé mucho, pues
tu hermana no siempre ha vivido aquí y nunca nos ha dicho nada del lugar del
cual proviene o cómo es que llegó a Crenostro y las razones por las cuales
vino, tu hermana es muy conservadora, en realidad casi no sé mucho de ella y
eso que somos buenas amigas, creo que no es muy confianzuda.
-Bueno, le tendré
que preguntar directamente a ella.
-También tendremos
que descubrir que eres y cuál es tu poder, no será muy sencillo, tendremos que
esforzarnos mucho.
-¿Y que tendré que
hacer para descubrir mi poder o llegará así por así?
-No lo sé, será
mejor que le pida ayuda a alguien.
-Pero ¿a quién?
-¡Ya sé! A mi
tutor, George.
-¿Tienes tutor?
-Todos en
Vandestia hemos tenido o tenemos un tutor, él tiene el mismo poder que yo.
-¿Él es de
confianza?
-Ni lo dudes.
-Entonces,
cuéntaselo.
-Se lo diré lo más
pronto posible y espero que él guarde el secreto, de lo contrario estaremos
muertas.
-¡¡¡Muertas!!!
-Sí, como lo oyes,
muertas.

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