viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 5

    Habían pasado solo tres largos meses desde que los padres de Valeria aceptaron su propuesta, salían a pasear a lindos campos y praderas, pero en ese tiempo no viajaron a otro país, por petición de Valeria, petición que todos aceptaron inmediatamente. Su tiempo en familia lo aprovechaban al máximo, eran una familia perfecta otra vez, Cornelius y Teresa compartían tiempo libre con sus hijas.
    Un domingo salieron a pasear a un campo de flores silvestres de tantos colores que pareciese que un descuidado pintor había dejado derramar todas sus acuarelas sobre una magnífica obra de arte. Todo el día pasaron de lo mejor conviviendo todos juntos.
    -¿Qué te parece el viaje Valeria?- preguntó su madre.
    -Muy bonito, gracias por haberme traído- respondió Valeria- lo que más me gustó fue la multicidad de mariposas que pude observar este día, fue maravilloso, este viaje me ha encantado mucho, gracias, muchas gracias.
    -No tienes por qué agradecernos- respondió su padre- sabes que todo esto lo hacemos por ti, por tu felicidad, también tus hermanas lo hacen por ti.
    -Lo único malo es que Eunice no nos pudo acompañar- dijo Valeria un poco triste- me hubiese gustado que viniera, pobrecita mi hermana,  está tan enferma que no nos pudo acompañar y yo creo que ella ansiaba mucho este paseo.
    -Ya es hora de que nos retiremos a casa, son las cuatro en punto de la tarde y acuérdense que nuestra casa está lejos de aquí, iremos llegando como a las siete de la noche- dijo Cornelius.
    Se dirigieron rápidamente a su hogar, se tardaron más de lo planeado, todo fue felicidad en el camino de regreso a casa, risas, bromas. Cuando iban como a cinco cuadras de distancia empezaron a ver qué pasaba un camión de bomberos, luego otro, y luego otro, fue entonces cuando se preocuparon, Cornelius detuvo el auto, pues unos policías impedían el paso de vehículos, entonces Valeria salió corriendo para ver qué era lo que pasaba, detrás de ella iba su madre. Al llegar su tristeza se hizo visible, de sus ojos brotaron unas lágrimas producidas por el dolor y la angustia.
     -Lo lamento mucho, señora- dijo desconsoladamente una de las empleadas mientras lloraba a mares- su hija, Eunice no pudo escapar del incendio y murió al igual que muchos empleados.
    -No, no puede ser- dijo casi gritando frenéticamente- mi hija, mi hija, mi querida hija ¿Por qué a mí? ¿Por qué me tuvo que pasar esto? Mi hija no era mala, tenía una larga vida por delante,  mejor me hubiese muerto yo antes que ella, era muy pequeña todavía.
    -Disculpe señora- dijo un policía- usted es la madre de la niña y dueña de la casa.
    -Si- respondió llorando con una voz entrecortada que estremecía a cualquiera hasta al más dulce de corazón.
    -No le podemos dar una explicación verídica de lo sucedido, pues no entendemos por qué las personas que estaban adentro no pudieron salir, los únicos sobrevivientes son las personas que en ese momento se encontraban fuera d la mansión, como la cocinera, que en ese momento andaba de compras y el jardinero que estaba podando los árboles. Después de extinguir el incendio, casi en su totalidad, nos pusimos a investigar el lugar y lo que pudimos descifra fue: el fuego no fue provocado, ni por un accidente, es como que si solo hubiese brotado de la nada sin necesidad de fósforos, un corto circuito, gas o cualquier agente explosivo, otra cosa que descubrimos fue que, habían varios cadáveres que estaban en la puerta, como si intentasen salir, pero algo se los impidió, como un objeto, lo raro del caso es que no había nada que obstruyera la salida, lo mismo ocurrió con las ventanas y con cualquier conexión que diera al exterior de la casa, a su hija la encontramos en su habitación, sentada en la cama.
    -No- gritó desconsoladamente Teresa.
    El funeral de Eunice fue privado, solo asistió la familia, no quisieron que asistieran amigos, ese día toda la familia se vistió de luto, como la casa quedó totalmente destruida, compraron una nueva casa con vista al mar, muy diferente a la antigua, pues la anterior, tenía vista a los campos y al os prados, en cambio está, era con una vista a una hermosa playa de azul marino. Muchas de las cosas de Eunice que lograron sobrevivir al incendio, fueron llevadas a la nueva casa para tenerlas como recuerdo, como los únicos recuerdos de Eunice, pues solo dos fotos de ella no se incineraron y una de ellas fue entregada a Valeria.
    -Madre, padre- balbuceó Valeria- les quiero decir, que según lo ocurrido estos días he tomado una decisión y espero que sea respetada.
    -¿Cuál es?- preguntó su madre.
    -Yo les dije que…-al decir esto se le pusieron llorosos los ojos- que me quería ir a un internado, sé que aún faltan unos meses; pero por lo que ha pasado… yo ya no quiero seguir viviendo aquí, me quiero ir lo más pronto posible.
    -Pero hija, no te vayas todavía- dijo Cornelius- es muy pronto.
    -Yo ya me quiero ir- replicó Valeria-si no dejan que me vaya a las buenas me iré a las malas, pero de cualquier forma me iré.
    -No, por favor hija mía- respondió Teresa- te dejaremos ir, si quieres te puedes ir en siete días, solo para que arreglemos tus papeles y maletas.
    -Gracias madre- dijo muy alegre Valeria- te lo agradezco mucho, bueno, será mejor que empiece a empacar mis maletas, no me aguanto por conocer Londres, ya habíamos viajado varias veces, pero lo que más me emociona es vivir en Londres aunque ya lo conozca un poco, pero no es lo mismo.
    Las maletas de Valeria ya estaban en el auto, sus padres y sus hermanas la acompañarían al aeropuerto. Cuando llegaron al aeropuerto Valeria se emocionó mucho, pero su familia se puso triste aunque no se lo demostraban, pues no le querían arruinar el viaje, el vuelo de Valeria no tardaba en despegar, así que llegó el momento de la despedida.
    -Bueno, gracias por complacerme en todo- dijo Valeria- ahora que ha llegado el momento de marcharme les quiero decir que los voy a extrañar mucho, les mandaré cartas todos los meses y les hablaré por teléfono para contarles todo lo que haga.
     -Está bien hija- dijo Cornelius- espero te guste vivir en Londres.
    -Hermana- dijo Briseida-te voy a extrañar mucho, no te olvides de nosotros que somos tu familia y te queremos mucho
    -No te olvides de mí-dijo Britany – te extrañaré mucho, no será lo mismo sin ti, todo será diferente, no quiero que te vayas, pero respeto tu decisión.
    -Hija- dijo Teresa- ya es hora de que te vayas, tu vuelo sale en un instante te deseo lo mejor hija mía, cuando estés de vacaciones espero que vuelvas, no me gusta pasar mucho tiempo sin ti, adiós.
    -Adiós a todos los extrañaré a todos, pero esto es lo mejor para mí- dijo Valeria.

    Valeria se despidió de su familia y abordó el avión, sus hermanas se quedaron llorando al igual que sus padres, después de esto se dirigieron a casa para descansar por el viaje que realizaron de la casa al aeropuerto y del aeropuerto a la casa.

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