Amanecía, Dakota
ya lista y Valeria aun vistiéndose, esa mañana era muy cálida, como una mañana
de verano, Dakota le había dicho a Valeria que la llevaría a conocer a la
princesa de Crenostro, ella si guardaría el secreto y las podía ayudar a
demostrar el poder da Valeria para demostrar que ella era una sibrejus .
Caminaron por mucho tiempo sin descanso, pues el castillo estaba más lejos que
la aldea, los prados por los cuales tenían que pasar eran hermosos, al llegar
al castillo, Dakota solicitó ver a la princesa, la petición les fue concedida,
puesto que Dakota era una amiga de la princesa. La princesa era muy bonita, de
pelo castaño y rizado, piel trigueña, ojos cafés, su nombre era Shannon. Los
sirvientes las dirigieron al jardín, lugar en el cual se encontraba Shannon,
cuando llegaron, Dakota le dio a Valeria que esperara mientras ella hablaba con
la princesa, Valeria aceptó y se quedó en la entrada del jardín, Dakota se
dirigió hacia Shannon y se sentó junto a ella.
Shannon se
encontraba sentada en el fino césped que cubría todo el floreado jardín, tenía
un vestido extraordinariamente ostentoso y llamativo de un color anaranjado
chillante, por lo que se podía apreciar, ella llevaba un incómodo y ajustado
corsé. Ese era el tipo de vestimenta que debía de ocupar la realeza de
Vandestia, por órdenes de la reina, pues ella quería que la monarquía se
distinguiera de los plebeyos, las reglas de la reina se tenían que cumplir a la
perfección, pues ella era la máxima autoridad de Vandestia al igual que el rey,
pero el rey no era muy mencionado e importante como lo era la reina.
-¿A qué debo tu
visita?- preguntó Shannon.
-Vengo a pedirte
un favor- dijo Dakota
-Habla, pues más
hace el que habla que el que calla.
-Esto que tengo
que decirte es muy privado y te lo quiero decir en un lugar en el que nadie nos
pueda oír.
-Dirijámonos más
adentro en el jardín y les pediré a mis sirvientes que nos dejen solas- dijo
mientras se levantaba para guiar a Dakota al lugar acordado y les ordenaba a
sus sirvientes que las dejaran solas- habla, no ves que tu silencio me aterra, di
lo que tengas que decir.
-Es que lo que te
tengo que decir es muy grave.
-¡Oh! Entonces con
menos razón calla.
-¿Me juras que
guardas el secreto?
-¿Crees que soy
una traidora?
-No, por supuesto
que no.
-Habla antes de
que me arrepienta.
-He cometido un
crimen.
-¿Cuál es?
-Traje un humano a
Vandestia.
-Cómo te atreves,
osas entrar en mi morada y contarme de tu crimen, fuera, fuera de aquí,
traidora, mereces la horca, mátenla, que ella…
-¡Alto!, no llames
a los guardias, te lo puedo explicar.
-No hay nada que
puedas explicar
-Hay mucho que
explicar, pues esa humana no es ni más ni menos que mi hermana.
-Los humanos no
son nuestra familia, has perdido el juicio.
-No le he perdido,
te he dicho solamente la verdad, ella es casi idéntica a mí.
-¿Y por eso
piensas que es tu hermana? Tendrás que devolverla a la Tierra y sácala antes de
que alguien más se dé cuenta, solo por esta vez no te delataré.
-No la llevaré,
ella no se irá.
-Que osadía la
tuya.
-Es mi hermana y
te lo puedo demostrar.
-Hazlo antes de
que colmes mi paciencia.
Dakota llamó a
Valeria para que se acercara, la princesa al ver a Valeria se quedó
estupefacta, fue entonces cuando Dakota le dijo a Valeria que le enseñara a
Shannon la cadenita, cuando la princesa vio la cadenita quedó convencida de que
Dakota si estaba diciendo la pura verdad y prometió ayudarlas, la princesa
empezó a considerar que tal vez ese no era un crimen.
-Ya veo- dijo
Shannon-tú tienes razón, ella si es tu hermana.
-Lo sé- replicó
Dakota-pero quiero averiguar cómo es que llegó a la Tierra.
-Les prometo
ayudarlas en lo que pueda y no confesaré nada a la suprema reina que rige sobre
todos los reinos y sobre el mío, ya saben que todos los príncipes y princesas
de los diferentes reinos son criados por ella y por eso la consideramos nuestra
madre… ¿Y a dónde viajaran? Si se puede saber.
-Iremos a las
altas montañas de Mancro, cerca de una aldea de vampiros.
-¿Para que irán a
ese lugar tan infausto? No las detendré si esa es su voluntad.
-Iremos a las
cuevas en donde habitan los tres oráculos adivinos, en lo más profundo de las
montañas Mancro, solo ahí encontraremos la respuesta a nuestras preguntas.
-Me ofrezco para
acompañarlas.
-Pero tú tienes
prohibido ir a las montañas Mancro o a cualquier otra montaña, a la reina solo
le gusta que la realeza pase solo en el castillo o salgan a algún paseo, pero
jamás algo que sea impropio para gente tan refinada, nada que sea en absoluto
peligroso.
-No hables así, yo
las acompañaré, no quiero pasar toda mi vida encerrada en un palacio, quiero
vivir mi propia vida y divertirme, toda mi vida la he pasado sumisa a las
reglas de la reina, hoy quiero hacer mis propias reglas.
-Pero, si sales
del castillo sin permiso ella se dará cuenta y todo nuestro plan se arruinará.
-No se dará
cuenta, les diré o mejor dicho les obligaré a mis sirvientes que no le notifiquen nada a la reina, ellos
me obedecerán.
-Entonces salgamos
ahora mismo, crees que puedes escalar una montaña con esos vestidos tan
pomposos que tú posees.
-Creo que sí, no
será tan difícil, me tendré que acostumbrar, la práctica hace al maestro y yo
he ocupado este tipo de vestidos desde que soy pequeña, no se preocupen por mí.
-Nos reuniremos en
mi casa
-Ahí estaré, no
las haré esperarme mucho tiempo ¿Quiénes más irán?
-Irá Katie,
George, tú, mi hermana y yo.
-Está bien.
Dakota y Valeria
se marcharon y se dirigieron a la cabaña para preparar el recorrido. Cuando
llegaron, lo primero que hizo Dakota fue buscar unos pergaminos, uno en
especial era el que buscaba, cuando lo encontró se dirigió a la mesa del
comedor y extendió el pergamino de aspecto muy añejo, lo que había en el
pergamino era un mapa de lo que parecía ser el reino de Crenostro, sacó un
pequeño morral de piel de liebre y guardó el pergamino, también guardó muchas
otras cosas a las que Valeria no les puso atención.
Acababa de salir
el astro rey, la luz entraba por toda la cabaña, Dakota esta vez no estaba
vestida como una cazadora, su vestimenta era como la de los demás, usaba un
vestido de color oscuro de largo hasta el tobillo, era ajustado hasta debajo
del talle, también llevaba un cinturón a la altura de la cadera, no era un
cinturón para ajustarse al cuerpo, en el cinturón llevaba añadido un carcaj y
unos pequeños frasquitos, en un instante Dakota se levantó el vestido a la
altura de la rodilla, entonces dentro de la bota izquierda se metió una daga.
-Nunca se sabe a
qué tipo de peligros te encontraras en el camino- dijo Dakota cuando vio que
Valeria se le había quedado viendo muy extraño al ver que estaba un poca armada-
tú no te preocupes por nada, yo soy la que sabe usar las armas aquí.
A lo lejos se
podía identificar una silueta que se aproximaba a la casa, esa era Shannon, la
cual llegaba con uno de sus abultados vestidos de colores chillantes, ella
venía sola, nadie más la acompañaba, ni siquiera un solo guardia, cuando llegó
la princesa, Dakota la invitó a pasar, ella acepto y entró en la cabaña, los
otros dos acompañantes aún no habían llegado.
-No crees que tu
vestido es muy ostentoso y muy incómodo para el viaje que realizaremos-
preguntó Valeria.
-No lo sé, nunca
he salido más allá de la aldea Gandaz, no me costará nada adaptarme a una vida
alejada de las riquezas… Oh, casi se me olvidaba, te traje un pequeño obsequio-
le dijo Shannon a Valeria.
-¿Qué es?-
preguntó entusiasmada Valeria.
-Toma- dijo
Shannon entregándole un pequeño y lindo espejo de muy fino decorado- este es un
espejito que deseo dártelo para demostrarte mi amistad.
Valeria tomó entre
sus manos en espejito y le dio las gracias a Shannon por el presente, Dakota,
que no había estado presente, acababa de llegar de su habitación y le dio mucha
curiosidad el saber que era lo que le habían regalado a Valeria, Valeria le
mostró el espejito, pero cuando Dakota lo vio y descubrió que era, se puso muy
histérica y frenética, pero también mostraba un poco de temor, así que le
arranco de las manos el espejo a Valeria y lo tiró al suelo, el espejo se
rompió en miles de fragmentos.
-Nunca vuelvas a
traer un espejo- exclamó irritada Dakota- no me gustan los espejos, por eso no
hay ninguno en mi cabaña.
-¿Qué te pasa?-
preguntó temerosa Valeria- no sabía que no te gustaban los espejos, te prometo
que jamás traeré uno aquí, te lo prometo.
-Perdóname- dijo
Dakota ya muy calmada- no tenía que reaccionar yo de esa manera, es que no
tolero los espejos, jamás me han gustado, me causan un gran pavor.
-Pero ¿Por
qué?-preguntó Shannon.
-No lo sé-
respondió Dakota- siempre me ha pasado lo mismo con los espejos, me dan fobia,
no los tolero en lo absoluto.
Al poco rato
después de este incidente, llegaron a la cabaña George y Katie, George era un
poca mayor, de un cabello entre canoso y negro, su apariencia lo hacía verse muy
maduro y sabio, era de un tamaño no muy alto ni muy bajo. Cuando llegaron,
todos se saludaron, Dakota presentó a George y Valeria, después de una breve
mirada al mapa decidieron que ya era hora de marcharse, todos obedecieron esta
orden y salieron rumbo a las montañas Mancro.
-Dicen que los
tres adivinos son muy sabios en sus vaticinios y jamás se han equivocado, pues
ellos saben todo lo que pasará en el futuro, todo lo que pasó y todo lo que
está pasando- dijo Shannon.
Lo mismo he
escuchado yo- añadió Katie.
-Será mejor que
dejemos de charlas y comencemos a caminar- dijo George- el recorrido es largo y
será mejor no perder el tiempo.
El viaje no sería
nada fácil, los montes Mancro se encontraban muy lejos, en el camino el sol se
hacía cada vez más agobiante, pero la sombra de los árboles los refrescaba
mucho y no los dejaba deshidratarse fácilmente, ya habían caminado más de cinco
kilómetros desde la casa de Dakota, así que decidieron descansar en una pradera
que se encontraba cerca, todos estaban muy cansados y al mismo tiempo
aprovecharían para volver a revisar el mapa.
-¿Cuánto faltará
para llegar al bosque Gosma?- preguntó la princesa- este vestido me está
sofocando un poco, pensé que sería más fácil de lo que pensaba, espero que no
falte mucho.
-En unos cinco
días estaremos ahí- dijo Dakota- o quizás nos tardemos unos ocho días, es que
vamos muy lento.
-No pensé que
estuviera tan lejos- expresó Valeria- pensé que nos tardaríamos menos, pero ya
veo que Crenostro es muy grande.
-Eso aún es poco,
el bosque Gosma está muy cerca, a decir verdad nos tardaremos mucho en llegar a
los montes Mancro, pues la aldea Gandaz está en un extremo de Crenostro y si
quieres saber, los montes Mancro se encuentran en el otro extremo de esta nación.
-¿Tan lejos?-
pregunto Valeria.
-Sí- respondió
Dakota- no te sorprendas tanto, pues es el otro extremo, pero por el lado más
angosto, no por el más ancho.
Después de un
merecido descanso continuaron con el viaje, cuando terminaron de pasar por la
pradera, llegaron a un lugar de aspecto selvático, con árboles de grandes hojas
y flores extrañas de deliciosos olores, estaba un poco húmedo el lugar, el
clima era muy cálido y nada de fatigoso, Shannon era a la que más le costaba
caminar en ese lugar, su vestido se enlazaba con las ramas y raíces que habían
en ese ambiente selvático, por momentos se tenían que detener para esperar
Shannon, que en algunas veces quedaba atrapada en las ramas y en otros quedaba
trabada en el fango.
Fue un gran alivio
para ellos cuando salieron de ese lugar, ya era casi de noche, así que buscaron
un buen lugar para pasar toda la noche, cuando encontraron el lugar apropiado,
Dakota salió a buscar algo de comer, pero lo único que encontró fueron frutas,
todos se conformaron con comer eso, después de comer toda la fruta que Dakota
había recolectado, todos se durmieron a excepción de Dakota, quien decidió
quedarse despierta toda la noche.
-Ve a dormir-dijo
Valeria-no te preocupes, no creo que nos pase nada y si piensas que nos podría
pasar algo, yo me puedo quedar despierta, de vigía.
-No es eso-
respondió Dakota- no tengo nada de sueño, he dormido mucho estos días, y como
sabes, al ser un cazador te acostumbras a dormir poco y eso ya no te afecta.
-Me puedes
responder ¿Qué fue lo que en realidad pasó con el espejo?
-Siéndote sincera,
no lo sé, siempre me pongo muy ansiosa y frenética cuando veo un espejo,
siempre ha sido así, les tengo pánico a los espejos.
-¿Siempre? Pensé
que tú no tenías miedos, pero ahora veo que todo el mundo los tiene y ¿a qué
otras cosas les tienes miedo?
-Ya basta, no
quiero pensar en eso, ve a dormir, yo me puedo quedar aquí sola, no le tengo
miedo a la noche ni a la oscuridad.
-Está bien, hasta
mañana hermana.
Valeria se retiró
y se fue a dormir debajo de un árbol, Dakota se quedó en un lugar donde el
cielo se encontraba despejado, se recostó y se puso a mirar las estrellas, toda
la noche la pasó en el mismo sitio. Después de caminar por largas horas en la
mañana, se encontraron con dos muchachas que iban por el camino, la princesa
Shannon conocía a una de ellas dos. Shannon se adelantó para saludar a la que
era su amiga y le dio un fuerte abrazo.
-Tanto tiempo sin
verte Kylie-le dijo Shannon muy emocionada a una de las dos chicas- casi ya no
me visitas y qué te trae a estos lugares. Veo que tienes una nueva amiga ¿Quién
es ella?
-Hemos venido a
pasear por estos lugares- respondió Kylie- y ella es mi amiga Lia, y Lia ella
es mi amiga Shannon, ella es la princesa de Crenostro.
-Mucho gusto en
conocerla princesa- dijo Lia- nunca en mi vida la había visto, es un placer
conocerla.
-Gracias igual
Lia- respondió Shannon- ¿tú eres una vampiresa al igual que Kylie?
-Sí, también lo
soy- indicó Lia.
Kylie era muy
bonita, su pelo castaño claro y liso, de unos lindos ojos azules al igual que
Valeria, Lia también era muy bonita, su cabello era un poco más claro que el de
Kylie, de ojos color miel y su cabello liso hasta los hombros. La vestimenta de
ambas era como la que comúnmente se veía en Vandestia, los colores de sus
vestimentas eran oscuros como la noche, pero no eran negros, Shannon las
presentó ante todos.
-Soy nueva en
esto- dijo Valeria- pero en este momento el sol se encuentra casi en lo más
alto, por lo que sé los vampiros se queman a la luz del son ¿Y a ustedes no les
pasa eso?
-Ves este
anillo que traigo- dijo Lia mostrándole la mano a Valeria- todos los vampiros
pueden poseer uno igual, esto nos ayuda a que las debilidades comunes de
nuestra raza no nos afecte, usando este anillo no siento sed de sangre, la luz
no me quema, pero solo sirve para esas dos cosas, pues la plata y el ajo aun
ejercen efecto sobre mí y no puedo verme en un espejo.
-Entonces solo
sirve para anular dos debilidades por decirlo así –indicó Valeria- que suerte,
pues no quería que me mordieras el cuello, sería un poco traumante y tú no eres
nada fácil de matar.
-En realidad sí,
mientras ocupe el anillo puedo morir de la misma forma que cualquiera de los
demás, eso es lo que tienes que pagar por usar el anillo, pero vale la pena, y
también no solo es el anillo, se debe a la vez a que me encuentro en neonato
fase inicial y aún no soy una vampiresa completa, cuando lo sea, mis poderes de
vampiro funcionaran mejor y el poder que poseo será más fuerte de lo que ya es.
-¿Por qué me haces
estas preguntas? Se supone que la mayoría de lo que te conté ya lo tendrías que
saber- preguntó Lia.
-Confío mucho en
Kylie- dijo Shannon- y si tú eres su amiga, también tengo que confiar en ti.
Bueno, pues la verdad es esta y espero guarden el secreto, Valeria es de la
Tierra, Dakota la trajo desde…
-¡¡Qué!!-
exclamaron conmocionadas Lia y Kylie.
-Esperen a
escuchar lo demás- indicó la princesa- si se fijan, ellas dos son idénticas,
acuérdense de la cadenita que nos distingue a todos los vandestianos, ella
también posee una, lo que quiere decir que ella es una sibrejus, lo que
queremos averiguar es cómo llegó a la Tierra y quién la llevó a ese lugar,
también queremos descubrir cuáles son sus poderes y de qué especie es.
-Su secreto está a
salvo con nosotras- dijo Lia- no se lo revelaremos a nadie.
-Les ayudaremos-
añadió Kylie- y ¿A dónde se dirigen?
-A los montes
Mancro, queremos ir a ver a los tres
adivinos- dijo George- pero primero tenemos que ir al bosque Gosma.
-¿Por qué no lo
dijeron antes? Nuestra casa está cerca de aquí, podrían pasar ahí la noche y
luego podríamos ir al bosque Gosma, pues nuestra casa está siguiendo este
camino por el que ustedes van, nos gustaría acompañarlos en su viaje, si es que
así lo desean-dijo Kylie.
-Por supuesto que
nos pueden acompañar, mientras más seamos será mejor y nos encantaría mucho que
nos dieran donde pasar la noche- agregó Katie.
-En marcha- ordenó
Dakota.
Todos iban
siguiendo los pasos de Lia y Kylie, caminaron por un gran tiempo, como más de
dos horas cuando encontraron un pequeño arroyo de agua pura y cristalina,
decidieron descansar un rato mientras se hidrataban y retomaban fuerzas para
continuar con el viaje, descansaron como por quince minutos, Dakota estaba muy
precisa así que les dijo que era mejor continuar y no seguir perdiendo tiempo,
todos la obedecieron, era como que Dakota era la jefa, todos la obedecían en
todo y nunca la cuestionaban, jamás se había elegido un líder en el grupo, pero
este puesto bien se lo merecía ella, a todos les daba una sensación de
autoridad que no se podía negar, tal vez era por su entrenamiento como cazadora
que había adquirido estos dones de liderazgo. Llegaron a la casa de Kylie y
Lia, era una hermosa cabaña, más grande que la de Dakota y con un toque más
alegre y menos sombrío, ellas los invitaron a pasar y ellos aceptaron con
gusto.
Después de que
todos entraron, Kylie fue a buscar unas mantas para que se cubrieran en la
noche y que el frío no les penetrara en
el cuerpo, todos quedaron muy agradecidos con el trato que ellas les habían
dado, Valeria se quedó cerca de una ventana, cuando era como media noche,
Valeria despertó, un ruido había hecho que se despertara, era un rama la
responsable, el viento hacía que la rama produjera escalofriantes sonidos, pasó
un gran rato viendo a través de la ventana, la noche le parecía muy hermosa,
cuando volteó a ver hacia dentro, notó que Dakota estaba despierta, Dakota
estaba viendo cuidadosamente sus propias mano, como que si ella tratase de
encontrar algo nuevo.
Valeria no le dio
mucha importancia y volvió a dormirse, Dakota continuó con lo que estaba
haciendo, parecía hipnotizada, pues no fijaba su vista en otro lado que no
fueran sus manos. En la mañana, Dakota era la primerita en estar despierta,
aunque Valeria dudaba de que durmiera y pocas habían sido las veces que la
había visto dormida. Poco a poca fueron despertando los demás, Kylie y Lia les
habían preparado un delicioso desayuno con carne de cordero. Caminaron por
largas horas en un irritante silencio hasta que Valeria decidió hablar y romper
el silencio.
-¿Cuál es tu poder
Lia?- preguntó Valeria.
-Es un poder muy
raro- respondió Lia-mi poder me permite que con la mente le pueda ordenar al
cerebro de alguien que deje de funcionar, lo cual hace que el corazón se detenga
y deje de bombear sangre a los pulmones, lo cual te produce una muerte
temporal, dura apenas unos cuantos minutos, cuando me convierta en una
vampiresa completa, me será más fácil dominar mi poder y su efecto durará por
más tiempo, pero solo se lo puedo hacer a una persona la vez, pero solo lo
puedo realizar si me están viendo a los ojos.
-Es un poder muy
interesante- dijo muy fascinada Valeria- de seguro nadie te puede derrotar, no
creo que haya un poder mejor que ese, me encantaría poseerlo.
-Gracias por los halagos –indicó Lia- pero
no creas, mi poder no es tan bueno, hay unos que son mejores que el mío, pero
todo depende de lo diestra que seas al utilizarlos, no importa si tienes un
buen poder, sino sabes usarlo no te servirá de nada.
-¿Y cuál es tu poder Kylie?- preguntó Valeria.
-Poseo una fuerza
extraordinaria- respondió Kylie.
--Dakota- dijo
Valeria- aun no sé cuál es tú poder, nunca me lo has mencionado y me da mucha
curiosidad saber qué es.
-La telequinesis-
respondió Dakota.
-La tele…
¿Qué?-preguntó confundida Valeria.
-Puedo mover
objetos con la mente, así de sencillo- agregó Dakota.
Continuaron con su
conversación mientras caminaban hacia el bosque Gosma, pasaron varios días así,
en las noches buscaban un lugar seguro para descansar y encendían una fogata
para que el frio no los matase, en la mañana volvían a retomar su camino, aunque
muy cansados, lo hacían con gusto, todos los días era la misma odisea, pero
nadie se quejaba, todos estaban dispuestos a ayudar sin importar cuanto costase
o que tan agotador fuera. Tardaron un poco más de seis días en llegar cerca del
bosque Gosma, faltaba muy poco para llegar, pero la noche ya se hacía presente
y era muy peligroso adentrarse al bosque a altas horas de la noche, lo más
seguro era que se podían perder y jamás volver a encontrar el camino.
Se quedaron en una
pradera cercana al bosque, pues pensaban retomar su camino por la mañana, lo
primero que hicieron fue buscar leña para poder encender una fogata, cuando
terminaron de hacer esto, decidieron tirarse al suelo para descansar durante
toda la noche, pero antes de esto hubo una interesante conversación, la cual
contaba una historia sobre el bosque Gosma.
-¿Por qué no nos
adentramos al bosque hoy?- preguntó Valeria-estábamos cerca, hubiéramos entrado
y nos hubiéramos resguardado ahí.
-No, por nada del
mundo entraría ahorita- respondió Dakota- no tienes idea de lo que nos aguarda
en ese bosque, si hubiéramos entrado nos estaríamos condenando a nuestra propia
expiación. Se dice que en el bosque Gosma habita un ser horrible que devora a
cuantos entran en el, dicen que su aspecto es horrendo, es una bestia con dos
cuernos largos y con una pequeña espiral, sus ojos son completamente negros,
solo la maldad relumbra en ellos, su cuerpo es escamoso como una serpiente y de
color gris, posee tres ojos y sus dientes son tan afilados como los de un
tiburón, su rugido es tan potente que puede dejar sordo a más de alguno, pocos
son los que aseguran haberlo visto y las descripciones son las mismas, pero
todas estas personas han sobrevivido de la misma manera, trasladándose por los
árboles y no por el suelo.
-¿Tan peligroso
es?- preguntó indiferente Valeria.
-Claro que si-
respondió exasperada Shannon- no tienes la idea de lo peligroso que es, la
mejor decisión que pudimos tomar fue continuar mañana, yo ni de loca hubiera
ido hoy, aún estoy un poco cuerda.
Después de esto
todos se durmieron, hasta Dakota se durmió las únicas que no se durmieron
fueron Kylie y Lia, aunque con el anillo si pueden sentir deseos de dormir,
pero ellas decidieron no hacerlo, se resistieron todo lo que pudieron para que
el anillo no las introdujese en un profundo sueño, pero dos horas después el
sueño las logró vencer y quedaron completamente dormidas.
En la mañana
recogieron todas sus cosas y se marcharon al bosque. Se internaron
cuidadosamente en el bosque y siguieron caminado hasta que lee llegó la hora de
descansar, ya era otra vez de noche, el bosque les había hecho perder la noción
del tiempo, pues en el bosque parecía lo mismo el día y la noche, no se veía
diferencia alguna entre estas dos etapas del día. George se quedaría parar
vigilar que el Gosma, la bestia que habitaba en el bosque del mimo nombre, no
llegase de sorpresa. Esa noche no ocurrió nada aparte de lo normal, según ellos
ya tenía que haber amanecido, pero eso no se sabía con certeza, todo era muy
obscuro y poca luz entraba, la suficiente como para poder verse, pero no
iluminaba como la luz del sol, los únicos animales que hasta el momento habían
visto era cuervos y los lindos Irdos, que hacían que todo pareciese menos
escalofriante gracias a sus vistosos y chillantes colores como los del vestido
de Shannon.
A lo lejos
pudieron escuchar un sonido que se acercaba entre los árboles, vieron que
muchas otras aves que aún no habían visto, salían huyendo de algo, así que
decidieron esconderse, se subieron a unos altos árboles para estar más
protegidos, para su sorpresa, vieron que el que producía ese sonido era el
Gosma, era más tenebroso en persona, pero fiel a su ambigua descripción, todos
quedaron asombrados por la fealdad de la criatura. El Gosma se quedó a
descansar cerca del lugar en el que ellos se encontraban. Por precaución, ellos
decidieron pasar todo el día ahí, para esperar a que la criatura se fuera y así
no correr ningún peligro de muerte.
Estaban muy
cansados de estar en los árboles, sentía el cuerpo tullido y un poco inmóvil,
esto se debía a la falta de movimiento en la que habían estado por culpa de la
criatura. Cuando el Gosma se alejó lo suficiente del lugar, decidieron
desplazarse por los árboles, ya que se sabía que era más seguro que ir
caminado, pasaron varios días así, habían perdido la cuenta de los días que
habían pasado adentro, cuando decidían reposar, siempre se turnaban para que
alguien cuidara de que no viniera el Gosma. Había pasado mucho tiempo cuando
pudieron distinguir a lo lejos una luz que según ellos indicaba que era la
salida, y no se equivocaron, esa era la salida del bosque Gosma, ellos fueron
de los pocos que han podido ver al Gosma y salir con vida de ese lóbrego lugar.
Terminaron agotados y exhaustos y aún les faltaba mucho que recorre para llegar
a los montes Mancro.
Por suerte, a
Kylie se le ocurrió una gran idea para llegar más rápido a su destino, la idea
de Kylie era transportarse en unos Garos, los Garos eran aves gigantescas que
volaban a grandes alturas, lo único malo de la idea era tratar de atraparlos,
algo que costaba mucho. Lo primero que hicieron fue buscar un grupo de estas
aves, no tardaron mucho en encontrarlos, pues la zona en la que se encontraban
era una de las preferidas por los Garos, cuando encontraron la manada, lo único
que les tocaba hacer era atraparlos, después de una larga cacería, lograron
atrapar los suficientes como para viajar en ellos y ahorrar mucho tiempo.
Abordaron rápidamente a los Garos y continuaron su largo viaje.
Cuando era la hora
de dormir, siempre buscaban una pradera y con unas cuerdas muy resistentes que
habían conseguido sujetaban a los Garos para que no escaparan. Los Garos eran
unas aves muy veloces, fue por eso que en cuatro días ya estaban muy cerca del
bosque sangriento y del río Zaldir, algo que les hubiera tomado varios meses en
lograr, la velocidad de esas aves era sorprendente, sus plumas eran de color
anaranjado, rojo y amarillo, poseían unas largas y extensas alas.
Era ya la hora de
descansar, el sol ya no se veía en el horizonte, cerca de donde se encontraban
ellos había una pradera, así que decidieron bajar, pero fueron capturados por
sorpresa por un grupo de vampiros, Valeria y los que la acompañaban fueron
encadenados y les cubrieron el rostro con
una capucha negra, la ergástula en las que los tenían se encontraba muy lejos del lugar en el cual
habían sido capturados, la ergástula tenía un horrible olor a humedad y
encierro.
Uno de esos
vampiros se llamaba Harry, era muy apuesto, sus ojos escarlata, su cabello
negro, era alto y con una piel pálida. Él se dispuso a quitarles la capucha que
les inhibía la vista a sus prisioneros, fue quitándoselas uno a uno, primero a
Katie, luego a Shannon y así sucesivamente hasta llegar a Kylie, la cual le
llamó mucho la atención a él.
-¿Cómo te lamas?-
le preguntó Harry a Kylie, pero ella no le quiso responder- no te haré daño,
solo quiero saber tu nombre, ¿acaso es mucho pedir?- Kylie se reusó a contestar
y fijó su mirada en el suelo-sabes, no soy tan malo como parezco, y hasta les
podría perdonar la vida a tus amigos.
-Me llamo Kylie-
respondió un poco temerosa, pues creía que él la podía matar.
-Que lindo nombre,
si te interesa, mi nombre es Harry, y quiero saber que hacían en mi territorio.
-No hacíamos nada
malo- exclamó Kylie- te lo aseguro.
-Lo sé-dijo
Harry-solo quiero saber que hacían y a donde se dirigían, eso es lo único que
necesito saber.
-Nos dirigimos a
los montes Mancro- balbuceó Kylie.
-Ese lugar es muy
peligroso, no deberían de ir allí- indicó Harry.
-No eres nadie
para decirnos qué hacer.
-Pero si él que
los ha capturado, aléjense de esos lugares, aléjense del bosque y de la aldea
Vampir o les va a pesar, si es que yo los dejo salir de aquí, pero les aseguro
que no durarían ni un segundo en eso lugares, casi todos ustedes son chicas y
todos saben que las chicas no son buenas escalando montañas y mucho menos
peleando contra vampiros.
-No nos subestimes
Harry, no sabes cómo somos, aquí hay dos vampiresas que se pueden defender
solas y pueden defender a los demás.
-Pero por lo que
veo a esas dos vampiresas les gusta sentirse como los demás sibrejus, pues
llevan esos estúpidos anillos, ¿no te gusta sentirte como un vampiro? ¿No te
gusta sentir el poder?
-No, no soy como
tú, me encanta sentirme como los demás, me gusta disfrutar del día y no de la
noche.
-Entonces también
te gusta dormir, dormir es una pérdida de tiempo, por eso nunca he ocupado mi
anillo, no quiero dormir jamás.
-Lo que te
pierdes, lo que más me gusta de dormir es que puedo soñar y no es que esté
menoscabando las ventajas de ser vampiro.
-Por lo menos yo
si disfruto de la sangre, pero mejor ya no sigo con esta pérdida de tiempo,
tengo cosas más importantes que hacer que estar debatiendo contigo, una simple
neonata fase inicial y yo un antiguo.
El otro captor
llegó antes de que Harry se marchara y le susurro unas palabras al oído, al
principio Harry protestó por lo que le estaban diciendo, pero al final el otro
vampiro le dijo: tienes que obedecer, son órdenes. Eso fue lo único que se pudo
escuchar de su breve conversación. Después de eso Harry los dejó libres, él
trabajaba para alguien más y ese alguien fue el que le ordenó que los liberara.
Harry, antes de que se marcharan les advirtió que en el camino había muchos
peligros a los que se tenían que enfrentar, tenían que decidir por dónde pasar,
si por el río Zaldir o el bosque sangriento, esos eran los únicos caminos que
podían tomar para llegar a la aldea Vampir, la otra forma era menos arriesgada,
pero más tardada, no podían tratar de rodear todo el bosque, tenían que decidir
cuál camino era el más seguro, lo malo era que ya no contaban con la ayuda de
los Garos, pues cuando fueron capturados, los Garos salieron huyendo. Al final
tomaron una decisión, el camino que ellos utilizarían sería el río Zaldir, lo
único peligroso en ese río eran sus sirenas y tritones.
Las sirenas eran
seres de espectacular belleza, tan lidas que cualquiera quedaría totalmente
encantado con ellas, pero eran seres infaustos, maléficos, pocas de ellas eran
buenas, las malas se alimentaban de otros sibrejus y las buenas de animales
acuáticos y terrestres. Los tritones eran iguales que las sirenas, solo que
masculinos, cuando las sirenas y los tritones salían del agua les aparecía un
par de piernas con las cuales se desplazaban sobre tierra, pero la mayoría
prefería permanecer en el agua, uno de los poderes que por naturaleza poseían
las sirenas, era su bello e hipnotizante canto, con el que podían dominar la
mente de sus víctimas y poseían una gran velocidad para nadar, insuperable por
ninguna otra especie acuática.
Los reinos de las
sirenas y los tritones se encontraban en las profundidades del mar y pocos eran
los que vivían en los ríos y lagos, pero los que se encontraban en los ríos y
lagos eran los que se consideraban malos, los que vivían en los reinos del mar
eran comúnmente buenos. Los reinos eran gigantescos y muy bonitos, pocas
personas, aparte de las sirenas y los tritones, conocían esas magnificas
estructuras en lo más recóndito del mar.
Se tendrían que
enfrentar a ese peligro, pensaban que
era menos peligroso que el bosque sangriento, y tenían razón, ese bosque era lo
más peligroso que existía en Crenostro. Ese bosque era lo que todos intentaban
no poner en sus destinos, pues sus peligros eran muchos y extremadamente
peligroso, mucho más peligroso que el bosque Gosma con su fea y terrorífica
criatura que causaba pánico a cuantos la mencionaban.

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