viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 11

    Amanecía, Dakota ya lista y Valeria aun vistiéndose, esa mañana era muy cálida, como una mañana de verano, Dakota le había dicho a Valeria que la llevaría a conocer a la princesa de Crenostro, ella si guardaría el secreto y las podía ayudar a demostrar el poder da Valeria para demostrar que ella era una sibrejus . Caminaron por mucho tiempo sin descanso, pues el castillo estaba más lejos que la aldea, los prados por los cuales tenían que pasar eran hermosos, al llegar al castillo, Dakota solicitó ver a la princesa, la petición les fue concedida, puesto que Dakota era una amiga de la princesa. La princesa era muy bonita, de pelo castaño y rizado, piel trigueña, ojos cafés, su nombre era Shannon. Los sirvientes las dirigieron al jardín, lugar en el cual se encontraba Shannon, cuando llegaron, Dakota le dio a Valeria que esperara mientras ella hablaba con la princesa, Valeria aceptó y se quedó en la entrada del jardín, Dakota se dirigió hacia Shannon y se sentó junto a ella.
    Shannon se encontraba sentada en el fino césped que cubría todo el floreado jardín, tenía un vestido extraordinariamente ostentoso y llamativo de un color anaranjado chillante, por lo que se podía apreciar, ella llevaba un incómodo y ajustado corsé. Ese era el tipo de vestimenta que debía de ocupar la realeza de Vandestia, por órdenes de la reina, pues ella quería que la monarquía se distinguiera de los plebeyos, las reglas de la reina se tenían que cumplir a la perfección, pues ella era la máxima autoridad de Vandestia al igual que el rey, pero el rey no era muy mencionado e importante como lo era la reina.
    -¿A qué debo tu visita?- preguntó Shannon.
    -Vengo a pedirte un favor- dijo Dakota
    -Habla, pues más hace el que habla que el que calla.
    -Esto que tengo que decirte es muy privado y te lo quiero decir en un lugar en el que nadie nos pueda oír.
    -Dirijámonos más adentro en el jardín y les pediré a mis sirvientes que nos dejen solas- dijo mientras se levantaba para guiar a Dakota al lugar acordado y les ordenaba a sus sirvientes que las dejaran solas- habla, no ves que tu silencio me aterra, di lo que tengas que decir.
    -Es que lo que te tengo que decir es muy grave.
    -¡Oh! Entonces con menos razón calla.
    -¿Me juras que guardas el secreto?
    -¿Crees que soy una traidora?
    -No, por supuesto que no.
    -Habla antes de que me arrepienta.
    -He cometido un crimen.
    -¿Cuál es?
    -Traje un humano a Vandestia.
    -Cómo te atreves, osas entrar en mi morada y contarme de tu crimen, fuera, fuera de aquí, traidora, mereces la horca, mátenla, que ella…
    -¡Alto!, no llames a los guardias, te lo puedo explicar.
    -No hay nada que puedas explicar
    -Hay mucho que explicar, pues esa humana no es ni más ni menos que mi hermana.
    -Los humanos no son nuestra familia, has perdido el juicio.
    -No le he perdido, te he dicho solamente la verdad, ella es casi idéntica a mí.
    -¿Y por eso piensas que es tu hermana? Tendrás que devolverla a la Tierra y sácala antes de que alguien más se dé cuenta, solo por esta vez no te delataré.
    -No la llevaré, ella no se irá.
    -Que osadía la tuya.
    -Es mi hermana y te lo puedo demostrar.
    -Hazlo antes de que colmes mi paciencia.
    Dakota llamó a Valeria para que se acercara, la princesa al ver a Valeria se quedó estupefacta, fue entonces cuando Dakota le dijo a Valeria que le enseñara a Shannon la cadenita, cuando la princesa vio la cadenita quedó convencida de que Dakota si estaba diciendo la pura verdad y prometió ayudarlas, la princesa empezó a considerar que tal vez ese no era un crimen.
    -Ya veo- dijo Shannon-tú tienes razón, ella si es tu hermana.
    -Lo sé- replicó Dakota-pero quiero averiguar cómo es que llegó a la Tierra.
    -Les prometo ayudarlas en lo que pueda y no confesaré nada a la suprema reina que rige sobre todos los reinos y sobre el mío, ya saben que todos los príncipes y princesas de los diferentes reinos son criados por ella y por eso la consideramos nuestra madre… ¿Y a dónde viajaran? Si se puede saber.
    -Iremos a las altas montañas de Mancro, cerca de una aldea de vampiros.
    -¿Para que irán a ese lugar tan infausto? No las detendré si esa es su voluntad.
    -Iremos a las cuevas en donde habitan los tres oráculos adivinos, en lo más profundo de las montañas Mancro, solo ahí encontraremos la respuesta a nuestras preguntas.
    -Me ofrezco para acompañarlas.
    -Pero tú tienes prohibido ir a las montañas Mancro o a cualquier otra montaña, a la reina solo le gusta que la realeza pase solo en el castillo o salgan a algún paseo, pero jamás algo que sea impropio para gente tan refinada, nada que sea en absoluto peligroso.
    -No hables así, yo las acompañaré, no quiero pasar toda mi vida encerrada en un palacio, quiero vivir mi propia vida y divertirme, toda mi vida la he pasado sumisa a las reglas de la reina, hoy quiero hacer mis propias reglas.
    -Pero, si sales del castillo sin permiso ella se dará cuenta y todo nuestro plan se arruinará.
    -No se dará cuenta, les diré o mejor dicho les obligaré a mis sirvientes  que no le notifiquen nada a la reina, ellos me obedecerán.
    -Entonces salgamos ahora mismo, crees que puedes escalar una montaña con esos vestidos tan pomposos que tú posees.
    -Creo que sí, no será tan difícil, me tendré que acostumbrar, la práctica hace al maestro y yo he ocupado este tipo de vestidos desde que soy pequeña, no se preocupen por mí.
    -Nos reuniremos en mi casa
    -Ahí estaré, no las haré esperarme mucho tiempo ¿Quiénes más irán?
    -Irá Katie, George, tú, mi hermana y yo.
    -Está bien.
    Dakota y Valeria se marcharon y se dirigieron a la cabaña para preparar el recorrido. Cuando llegaron, lo primero que hizo Dakota fue buscar unos pergaminos, uno en especial era el que buscaba, cuando lo encontró se dirigió a la mesa del comedor y extendió el pergamino de aspecto muy añejo, lo que había en el pergamino era un mapa de lo que parecía ser el reino de Crenostro, sacó un pequeño morral de piel de liebre y guardó el pergamino, también guardó muchas otras cosas a las que Valeria no les puso atención.
    Acababa de salir el astro rey, la luz entraba por toda la cabaña, Dakota esta vez no estaba vestida como una cazadora, su vestimenta era como la de los demás, usaba un vestido de color oscuro de largo hasta el tobillo, era ajustado hasta debajo del talle, también llevaba un cinturón a la altura de la cadera, no era un cinturón para ajustarse al cuerpo, en el cinturón llevaba añadido un carcaj y unos pequeños frasquitos, en un instante Dakota se levantó el vestido a la altura de la rodilla, entonces dentro de la bota izquierda se metió una daga.
    -Nunca se sabe a qué tipo de peligros te encontraras en el camino- dijo Dakota cuando vio que Valeria se le había quedado viendo muy extraño al ver que estaba un poca armada- tú no te preocupes por nada, yo soy la que sabe usar las armas aquí.
    A lo lejos se podía identificar una silueta que se aproximaba a la casa, esa era Shannon, la cual llegaba con uno de sus abultados vestidos de colores chillantes, ella venía sola, nadie más la acompañaba, ni siquiera un solo guardia, cuando llegó la princesa, Dakota la invitó a pasar, ella acepto y entró en la cabaña, los otros dos acompañantes aún no habían llegado.
    -No crees que tu vestido es muy ostentoso y muy incómodo para el viaje que realizaremos- preguntó Valeria.
    -No lo sé, nunca he salido más allá de la aldea Gandaz, no me costará nada adaptarme a una vida alejada de las riquezas… Oh, casi se me olvidaba, te traje un pequeño obsequio- le dijo Shannon a Valeria.
    -¿Qué es?- preguntó entusiasmada Valeria.
    -Toma- dijo Shannon entregándole un pequeño y lindo espejo de muy fino decorado- este es un espejito que deseo dártelo para demostrarte mi amistad.
    Valeria tomó entre sus manos en espejito y le dio las gracias a Shannon por el presente, Dakota, que no había estado presente, acababa de llegar de su habitación y le dio mucha curiosidad el saber que era lo que le habían regalado a Valeria, Valeria le mostró el espejito, pero cuando Dakota lo vio y descubrió que era, se puso muy histérica y frenética, pero también mostraba un poco de temor, así que le arranco de las manos el espejo a Valeria y lo tiró al suelo, el espejo se rompió en miles de fragmentos.
    -Nunca vuelvas a traer un espejo- exclamó irritada Dakota- no me gustan los espejos, por eso no hay ninguno en mi cabaña.
    -¿Qué te pasa?- preguntó temerosa Valeria- no sabía que no te gustaban los espejos, te prometo que jamás traeré uno aquí, te lo prometo.
    -Perdóname- dijo Dakota ya muy calmada- no tenía que reaccionar yo de esa manera, es que no tolero los espejos, jamás me han gustado, me causan un gran pavor.
    -Pero ¿Por qué?-preguntó Shannon.
    -No lo sé- respondió Dakota- siempre me ha pasado lo mismo con los espejos, me dan fobia, no los tolero en lo absoluto.
    Al poco rato después de este incidente, llegaron a la cabaña George y Katie, George era un poca mayor, de un cabello entre canoso y negro, su apariencia lo hacía verse muy maduro y sabio, era de un tamaño no muy alto ni muy bajo. Cuando llegaron, todos se saludaron, Dakota presentó a George y Valeria, después de una breve mirada al mapa decidieron que ya era hora de marcharse, todos obedecieron esta orden y salieron rumbo a las montañas Mancro.
    -Dicen que los tres adivinos son muy sabios en sus vaticinios y jamás se han equivocado, pues ellos saben todo lo que pasará en el futuro, todo lo que pasó y todo lo que está pasando- dijo Shannon.
    Lo mismo he escuchado yo- añadió Katie.
    -Será mejor que dejemos de charlas y comencemos a caminar- dijo George- el recorrido es largo y será mejor no perder el tiempo.
    El viaje no sería nada fácil, los montes Mancro se encontraban muy lejos, en el camino el sol se hacía cada vez más agobiante, pero la sombra de los árboles los refrescaba mucho y no los dejaba deshidratarse fácilmente, ya habían caminado más de cinco kilómetros desde la casa de Dakota, así que decidieron descansar en una pradera que se encontraba cerca, todos estaban muy cansados y al mismo tiempo aprovecharían para volver a revisar el mapa.
    -¿Cuánto faltará para llegar al bosque Gosma?- preguntó la princesa- este vestido me está sofocando un poco, pensé que sería más fácil de lo que pensaba, espero que no falte mucho.
    -En unos cinco días estaremos ahí- dijo Dakota- o quizás nos tardemos unos ocho días, es que vamos muy lento.
    -No pensé que estuviera tan lejos- expresó Valeria- pensé que nos tardaríamos menos, pero ya veo que Crenostro es muy grande.
    -Eso aún es poco, el bosque Gosma está muy cerca, a decir verdad nos tardaremos mucho en llegar a los montes Mancro, pues la aldea Gandaz está en un extremo de Crenostro y si quieres saber, los montes Mancro se encuentran en el otro extremo de esta nación.
    -¿Tan lejos?- pregunto Valeria.
    -Sí- respondió Dakota- no te sorprendas tanto, pues es el otro extremo, pero por el lado más angosto, no por el más ancho.
    Después de un merecido descanso continuaron con el viaje, cuando terminaron de pasar por la pradera, llegaron a un lugar de aspecto selvático, con árboles de grandes hojas y flores extrañas de deliciosos olores, estaba un poco húmedo el lugar, el clima era muy cálido y nada de fatigoso, Shannon era a la que más le costaba caminar en ese lugar, su vestido se enlazaba con las ramas y raíces que habían en ese ambiente selvático, por momentos se tenían que detener para esperar Shannon, que en algunas veces quedaba atrapada en las ramas y en otros quedaba trabada en el fango.
    Fue un gran alivio para ellos cuando salieron de ese lugar, ya era casi de noche, así que buscaron un buen lugar para pasar toda la noche, cuando encontraron el lugar apropiado, Dakota salió a buscar algo de comer, pero lo único que encontró fueron frutas, todos se conformaron con comer eso, después de comer toda la fruta que Dakota había recolectado, todos se durmieron a excepción de Dakota, quien decidió quedarse despierta toda la noche.
    -Ve a dormir-dijo Valeria-no te preocupes, no creo que nos pase nada y si piensas que nos podría pasar algo, yo me puedo quedar despierta, de vigía.
    -No es eso- respondió Dakota- no tengo nada de sueño, he dormido mucho estos días, y como sabes, al ser un cazador te acostumbras a dormir poco y eso ya no te afecta.
    -Me puedes responder ¿Qué fue lo que en realidad pasó con el espejo?
    -Siéndote sincera, no lo sé, siempre me pongo muy ansiosa y frenética cuando veo un espejo, siempre ha sido así, les tengo pánico a los espejos.
    -¿Siempre? Pensé que tú no tenías miedos, pero ahora veo que todo el mundo los tiene y ¿a qué otras cosas les tienes miedo?
    -Ya basta, no quiero pensar en eso, ve a dormir, yo me puedo quedar aquí sola, no le tengo miedo a la noche ni a la oscuridad.
    -Está bien, hasta mañana hermana.
    Valeria se retiró y se fue a dormir debajo de un árbol, Dakota se quedó en un lugar donde el cielo se encontraba despejado, se recostó y se puso a mirar las estrellas, toda la noche la pasó en el mismo sitio. Después de caminar por largas horas en la mañana, se encontraron con dos muchachas que iban por el camino, la princesa Shannon conocía a una de ellas dos. Shannon se adelantó para saludar a la que era su amiga y le dio un  fuerte abrazo.
     -Tanto tiempo sin verte Kylie-le dijo Shannon muy emocionada a una de las dos chicas- casi ya no me visitas y qué te trae a estos lugares. Veo que tienes una nueva amiga ¿Quién es ella?
    -Hemos venido a pasear por estos lugares- respondió Kylie- y ella es mi amiga Lia, y Lia ella es mi amiga Shannon, ella es la princesa de Crenostro.
    -Mucho gusto en conocerla princesa- dijo Lia- nunca en mi vida la había visto, es un placer conocerla.
    -Gracias igual Lia- respondió Shannon- ¿tú eres una vampiresa al igual que Kylie?
    -Sí, también lo soy- indicó Lia.
    Kylie era muy bonita, su pelo castaño claro y liso, de unos lindos ojos azules al igual que Valeria, Lia también era muy bonita, su cabello era un poco más claro que el de Kylie, de ojos color miel y su cabello liso hasta los hombros. La vestimenta de ambas era como la que comúnmente se veía en Vandestia, los colores de sus vestimentas eran oscuros como la noche, pero no eran negros, Shannon las presentó ante todos.
    -Soy nueva en esto- dijo Valeria- pero en este momento el sol se encuentra casi en lo más alto, por lo que sé los vampiros se queman a la luz del son ¿Y a ustedes no les pasa eso?
        -Ves este anillo que traigo- dijo Lia mostrándole la mano a Valeria- todos los vampiros pueden poseer uno igual, esto nos ayuda a que las debilidades comunes de nuestra raza no nos afecte, usando este anillo no siento sed de sangre, la luz no me quema, pero solo sirve para esas dos cosas, pues la plata y el ajo aun ejercen efecto sobre mí y no puedo verme en un espejo.
    -Entonces solo sirve para anular dos debilidades por decirlo así –indicó Valeria- que suerte, pues no quería que me mordieras el cuello, sería un poco traumante y tú no eres nada fácil de matar.
    -En realidad sí, mientras ocupe el anillo puedo morir de la misma forma que cualquiera de los demás, eso es lo que tienes que pagar por usar el anillo, pero vale la pena, y también no solo es el anillo, se debe a la vez a que me encuentro en neonato fase inicial y aún no soy una vampiresa completa, cuando lo sea, mis poderes de vampiro funcionaran mejor y el poder que poseo será más fuerte de lo que ya es.
    -¿Por qué me haces estas preguntas? Se supone que la mayoría de lo que te conté ya lo tendrías que saber- preguntó Lia.
    -Confío mucho en Kylie- dijo Shannon- y si tú eres su amiga, también tengo que confiar en ti. Bueno, pues la verdad es esta y espero guarden el secreto, Valeria es de la Tierra, Dakota la trajo desde…
    -¡¡Qué!!- exclamaron conmocionadas Lia y Kylie.
    -Esperen a escuchar lo demás- indicó la princesa- si se fijan, ellas dos son idénticas, acuérdense de la cadenita que nos distingue a todos los vandestianos, ella también posee una, lo que quiere decir que ella es una sibrejus, lo que queremos averiguar es cómo llegó a la Tierra y quién la llevó a ese lugar, también queremos descubrir cuáles son sus poderes y de qué especie es.
    -Su secreto está a salvo con nosotras- dijo Lia- no se lo revelaremos a nadie.
    -Les ayudaremos- añadió Kylie- y ¿A dónde se dirigen?
    -A los montes Mancro, queremos ir  a ver a los tres adivinos- dijo George- pero primero tenemos que ir al bosque Gosma.
    -¿Por qué no lo dijeron antes? Nuestra casa está cerca de aquí, podrían pasar ahí la noche y luego podríamos ir al bosque Gosma, pues nuestra casa está siguiendo este camino por el que ustedes van, nos gustaría acompañarlos en su viaje, si es que así lo desean-dijo Kylie.
    -Por supuesto que nos pueden acompañar, mientras más seamos será mejor y nos encantaría mucho que nos dieran donde pasar la noche- agregó Katie.
    -En marcha- ordenó Dakota.
    Todos iban siguiendo los pasos de Lia y Kylie, caminaron por un gran tiempo, como más de dos horas cuando encontraron un pequeño arroyo de agua pura y cristalina, decidieron descansar un rato mientras se hidrataban y retomaban fuerzas para continuar con el viaje, descansaron como por quince minutos, Dakota estaba muy precisa así que les dijo que era mejor continuar y no seguir perdiendo tiempo, todos la obedecieron, era como que Dakota era la jefa, todos la obedecían en todo y nunca la cuestionaban, jamás se había elegido un líder en el grupo, pero este puesto bien se lo merecía ella, a todos les daba una sensación de autoridad que no se podía negar, tal vez era por su entrenamiento como cazadora que había adquirido estos dones de liderazgo. Llegaron a la casa de Kylie y Lia, era una hermosa cabaña, más grande que la de Dakota y con un toque más alegre y menos sombrío, ellas los invitaron a pasar y ellos aceptaron con gusto.
    Después de que todos entraron, Kylie fue a buscar unas mantas para que se cubrieran en la noche  y que el frío no les penetrara en el cuerpo, todos quedaron muy agradecidos con el trato que ellas les habían dado, Valeria se quedó cerca de una ventana, cuando era como media noche, Valeria despertó, un ruido había hecho que se despertara, era un rama la responsable, el viento hacía que la rama produjera escalofriantes sonidos, pasó un gran rato viendo a través de la ventana, la noche le parecía muy hermosa, cuando volteó a ver hacia dentro, notó que Dakota estaba despierta, Dakota estaba viendo cuidadosamente sus propias mano, como que si ella tratase de encontrar algo nuevo.
    Valeria no le dio mucha importancia y volvió a dormirse, Dakota continuó con lo que estaba haciendo, parecía hipnotizada, pues no fijaba su vista en otro lado que no fueran sus manos. En la mañana, Dakota era la primerita en estar despierta, aunque Valeria dudaba de que durmiera y pocas habían sido las veces que la había visto dormida. Poco a poca fueron despertando los demás, Kylie y Lia les habían preparado un delicioso desayuno con carne de cordero. Caminaron por largas horas en un irritante silencio hasta que Valeria decidió hablar y romper el silencio.
    -¿Cuál es tu poder Lia?- preguntó Valeria.
    -Es un poder muy raro- respondió Lia-mi poder me permite que con la mente le pueda ordenar al cerebro de alguien que deje de funcionar, lo cual hace que el corazón se detenga y deje de bombear sangre a los pulmones, lo cual te produce una muerte temporal, dura apenas unos cuantos minutos, cuando me convierta en una vampiresa completa, me será más fácil dominar mi poder y su efecto durará por más tiempo, pero solo se lo puedo hacer a una persona la vez, pero solo lo puedo realizar si me están viendo a los ojos.
    -Es un poder muy interesante- dijo muy fascinada Valeria- de seguro nadie te puede derrotar, no creo que haya un poder mejor que ese, me encantaría poseerlo.
    -Gracias por los halagos –indicó Lia- pero no creas, mi poder no es tan bueno, hay unos que son mejores que el mío, pero todo depende de lo diestra que seas al utilizarlos, no importa si tienes un buen poder, sino sabes usarlo no te servirá de nada.
    -¿Y cuál es tu poder Kylie?- preguntó Valeria.
    -Poseo una fuerza extraordinaria- respondió Kylie.
   --Dakota- dijo Valeria- aun no sé cuál es tú poder, nunca me lo has mencionado y me da mucha curiosidad saber qué es.
    -La telequinesis- respondió Dakota.
    -La tele… ¿Qué?-preguntó confundida Valeria.
    -Puedo mover objetos con la mente, así de sencillo- agregó Dakota.
    Continuaron con su conversación mientras caminaban hacia el bosque Gosma, pasaron varios días así, en las noches buscaban un lugar seguro para descansar y encendían una fogata para que el frio no los matase, en la mañana volvían a retomar su camino, aunque muy cansados, lo hacían con gusto, todos los días era la misma odisea, pero nadie se quejaba, todos estaban dispuestos a ayudar sin importar cuanto costase o que tan agotador fuera. Tardaron un poco más de seis días en llegar cerca del bosque Gosma, faltaba muy poco para llegar, pero la noche ya se hacía presente y era muy peligroso adentrarse al bosque a altas horas de la noche, lo más seguro era que se podían perder y jamás volver a encontrar el camino.
    Se quedaron en una pradera cercana al bosque, pues pensaban retomar su camino por la mañana, lo primero que hicieron fue buscar leña para poder encender una fogata, cuando terminaron de hacer esto, decidieron tirarse al suelo para descansar durante toda la noche, pero antes de esto hubo una interesante conversación, la cual contaba una historia sobre el bosque Gosma.
    -¿Por qué no nos adentramos al bosque hoy?- preguntó Valeria-estábamos cerca, hubiéramos entrado y nos hubiéramos resguardado ahí.
    -No, por nada del mundo entraría ahorita- respondió Dakota- no tienes idea de lo que nos aguarda en ese bosque, si hubiéramos entrado nos estaríamos condenando a nuestra propia expiación. Se dice que en el bosque Gosma habita un ser horrible que devora a cuantos entran en el, dicen que su aspecto es horrendo, es una bestia con dos cuernos largos y con una pequeña espiral, sus ojos son completamente negros, solo la maldad relumbra en ellos, su cuerpo es escamoso como una serpiente y de color gris, posee tres ojos y sus dientes son tan afilados como los de un tiburón, su rugido es tan potente que puede dejar sordo a más de alguno, pocos son los que aseguran haberlo visto y las descripciones son las mismas, pero todas estas personas han sobrevivido de la misma manera, trasladándose por los árboles y no por el suelo.
    -¿Tan peligroso es?- preguntó indiferente Valeria.
    -Claro que si- respondió exasperada Shannon- no tienes la idea de lo peligroso que es, la mejor decisión que pudimos tomar fue continuar mañana, yo ni de loca hubiera ido hoy, aún estoy un poco cuerda.
    Después de esto todos se durmieron, hasta Dakota se durmió las únicas que no se durmieron fueron Kylie y Lia, aunque con el anillo si pueden sentir deseos de dormir, pero ellas decidieron no hacerlo, se resistieron todo lo que pudieron para que el anillo no las introdujese en un profundo sueño, pero dos horas después el sueño las logró vencer y quedaron completamente dormidas.
    En la mañana recogieron todas sus cosas y se marcharon al bosque. Se internaron cuidadosamente en el bosque y siguieron caminado hasta que lee llegó la hora de descansar, ya era otra vez de noche, el bosque les había hecho perder la noción del tiempo, pues en el bosque parecía lo mismo el día y la noche, no se veía diferencia alguna entre estas dos etapas del día. George se quedaría parar vigilar que el Gosma, la bestia que habitaba en el bosque del mimo nombre, no llegase de sorpresa. Esa noche no ocurrió nada aparte de lo normal, según ellos ya tenía que haber amanecido, pero eso no se sabía con certeza, todo era muy obscuro y poca luz entraba, la suficiente como para poder verse, pero no iluminaba como la luz del sol, los únicos animales que hasta el momento habían visto era cuervos y los lindos Irdos, que hacían que todo pareciese menos escalofriante gracias a sus vistosos y chillantes colores como los del vestido de Shannon.
    A lo lejos pudieron escuchar un sonido que se acercaba entre los árboles, vieron que muchas otras aves que aún no habían visto, salían huyendo de algo, así que decidieron esconderse, se subieron a unos altos árboles para estar más protegidos, para su sorpresa, vieron que el que producía ese sonido era el Gosma, era más tenebroso en persona, pero fiel a su ambigua descripción, todos quedaron asombrados por la fealdad de la criatura. El Gosma se quedó a descansar cerca del lugar en el que ellos se encontraban. Por precaución, ellos decidieron pasar todo el día ahí, para esperar a que la criatura se fuera y así no correr ningún peligro de muerte.
    Estaban muy cansados de estar en los árboles, sentía el cuerpo tullido y un poco inmóvil, esto se debía a la falta de movimiento en la que habían estado por culpa de la criatura. Cuando el Gosma se alejó lo suficiente del lugar, decidieron desplazarse por los árboles, ya que se sabía que era más seguro que ir caminado, pasaron varios días así, habían perdido la cuenta de los días que habían pasado adentro, cuando decidían reposar, siempre se turnaban para que alguien cuidara de que no viniera el Gosma. Había pasado mucho tiempo cuando pudieron distinguir a lo lejos una luz que según ellos indicaba que era la salida, y no se equivocaron, esa era la salida del bosque Gosma, ellos fueron de los pocos que han podido ver al Gosma y salir con vida de ese lóbrego lugar. Terminaron agotados y exhaustos y aún les faltaba mucho que recorre para llegar a los montes Mancro.
     Por suerte, a Kylie se le ocurrió una gran idea para llegar más rápido a su destino, la idea de Kylie era transportarse en unos Garos, los Garos eran aves gigantescas que volaban a grandes alturas, lo único malo de la idea era tratar de atraparlos, algo que costaba mucho. Lo primero que hicieron fue buscar un grupo de estas aves, no tardaron mucho en encontrarlos, pues la zona en la que se encontraban era una de las preferidas por los Garos, cuando encontraron la manada, lo único que les tocaba hacer era atraparlos, después de una larga cacería, lograron atrapar los suficientes como para viajar en ellos y ahorrar mucho tiempo. Abordaron rápidamente a los Garos y continuaron su largo viaje.
    Cuando era la hora de dormir, siempre buscaban una pradera y con unas cuerdas muy resistentes que habían conseguido sujetaban a los Garos para que no escaparan. Los Garos eran unas aves muy veloces, fue por eso que en cuatro días ya estaban muy cerca del bosque sangriento y del río Zaldir, algo que les hubiera tomado varios meses en lograr, la velocidad de esas aves era sorprendente, sus plumas eran de color anaranjado, rojo y amarillo, poseían unas largas y extensas alas.
    Era ya la hora de descansar, el sol ya no se veía en el horizonte, cerca de donde se encontraban ellos había una pradera, así que decidieron bajar, pero fueron capturados por sorpresa por un grupo de vampiros, Valeria y los que la acompañaban fueron encadenados y les cubrieron el rostro con  una capucha negra, la ergástula en las que los tenían  se encontraba muy lejos del lugar en el cual habían sido capturados, la ergástula tenía un horrible olor a humedad y encierro.
    Uno de esos vampiros se llamaba Harry, era muy apuesto, sus ojos escarlata, su cabello negro, era alto y con una piel pálida. Él se dispuso a quitarles la capucha que les inhibía la vista a sus prisioneros, fue quitándoselas uno a uno, primero a Katie, luego a Shannon y así sucesivamente hasta llegar a Kylie, la cual le llamó mucho la atención a él.
    -¿Cómo te lamas?- le preguntó Harry a Kylie, pero ella no le quiso responder- no te haré daño, solo quiero saber tu nombre, ¿acaso es mucho pedir?- Kylie se reusó a contestar y fijó su mirada en el suelo-sabes, no soy tan malo como parezco, y hasta les podría perdonar la vida a tus amigos.
    -Me llamo Kylie- respondió un poco temerosa, pues creía que él la podía matar.
    -Que lindo nombre, si te interesa, mi nombre es Harry, y quiero saber que hacían en mi territorio.
    -No hacíamos nada malo- exclamó Kylie- te lo aseguro.
    -Lo sé-dijo Harry-solo quiero saber que hacían y a donde se dirigían, eso es lo único que necesito saber.
    -Nos dirigimos a los montes Mancro- balbuceó Kylie.
    -Ese lugar es muy peligroso, no deberían de ir allí- indicó Harry.
    -No eres nadie para decirnos qué hacer.
    -Pero si él que los ha capturado, aléjense de esos lugares, aléjense del bosque y de la aldea Vampir o les va a pesar, si es que yo los dejo salir de aquí, pero les aseguro que no durarían ni un segundo en eso lugares, casi todos ustedes son chicas y todos saben que las chicas no son buenas escalando montañas y mucho menos peleando contra vampiros.
    -No nos subestimes Harry, no sabes cómo somos, aquí hay dos vampiresas que se pueden defender solas y pueden defender a los demás.
    -Pero por lo que veo a esas dos vampiresas les gusta sentirse como los demás sibrejus, pues llevan esos estúpidos anillos, ¿no te gusta sentirte como un vampiro? ¿No te gusta sentir el poder?
    -No, no soy como tú, me encanta sentirme como los demás, me gusta disfrutar del día y no de la noche.
    -Entonces también te gusta dormir, dormir es una pérdida de tiempo, por eso nunca he ocupado mi anillo, no quiero dormir jamás.
    -Lo que te pierdes, lo que más me gusta de dormir es que puedo soñar y no es que esté menoscabando las ventajas de ser vampiro.
    -Por lo menos yo si disfruto de la sangre, pero mejor ya no sigo con esta pérdida de tiempo, tengo cosas más importantes que hacer que estar debatiendo contigo, una simple neonata fase inicial y yo un antiguo.
    El otro captor llegó antes de que Harry se marchara y le susurro unas palabras al oído, al principio Harry protestó por lo que le estaban diciendo, pero al final el otro vampiro le dijo: tienes que obedecer, son órdenes. Eso fue lo único que se pudo escuchar de su breve conversación. Después de eso Harry los dejó libres, él trabajaba para alguien más y ese alguien fue el que le ordenó que los liberara. Harry, antes de que se marcharan les advirtió que en el camino había muchos peligros a los que se tenían que enfrentar, tenían que decidir por dónde pasar, si por el río Zaldir o el bosque sangriento, esos eran los únicos caminos que podían tomar para llegar a la aldea Vampir, la otra forma era menos arriesgada, pero más tardada, no podían tratar de rodear todo el bosque, tenían que decidir cuál camino era el más seguro, lo malo era que ya no contaban con la ayuda de los Garos, pues cuando fueron capturados, los Garos salieron huyendo. Al final tomaron una decisión, el camino que ellos utilizarían sería el río Zaldir, lo único peligroso en ese río eran sus sirenas y tritones.
    Las sirenas eran seres de espectacular belleza, tan lidas que cualquiera quedaría totalmente encantado con ellas, pero eran seres infaustos, maléficos, pocas de ellas eran buenas, las malas se alimentaban de otros sibrejus y las buenas de animales acuáticos y terrestres. Los tritones eran iguales que las sirenas, solo que masculinos, cuando las sirenas y los tritones salían del agua les aparecía un par de piernas con las cuales se desplazaban sobre tierra, pero la mayoría prefería permanecer en el agua, uno de los poderes que por naturaleza poseían las sirenas, era su bello e hipnotizante canto, con el que podían dominar la mente de sus víctimas y poseían una gran velocidad para nadar, insuperable por ninguna otra especie acuática.
    Los reinos de las sirenas y los tritones se encontraban en las profundidades del mar y pocos eran los que vivían en los ríos y lagos, pero los que se encontraban en los ríos y lagos eran los que se consideraban malos, los que vivían en los reinos del mar eran comúnmente buenos. Los reinos eran gigantescos y muy bonitos, pocas personas, aparte de las sirenas y los tritones, conocían esas magnificas estructuras en lo más recóndito del mar.

    Se tendrían que enfrentar a ese peligro, pensaban  que era menos peligroso que el bosque sangriento, y tenían razón, ese bosque era lo más peligroso que existía en Crenostro. Ese bosque era lo que todos intentaban no poner en sus destinos, pues sus peligros eran muchos y extremadamente peligroso, mucho más peligroso que el bosque Gosma con su fea y terrorífica criatura que causaba pánico a cuantos la mencionaban.

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