viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 4

    Estando ya en su casa, Valeria salió como una gacela hacia su cuarto, se encerró y no volvió a salir, sus padres estaban muy preocupados y le regalaban de todo para animarla, le regalaban cosas carísimas, pero ellos se dieron cuenta de que el dinero no compraba la felicidad y menos la de Valeria. Se le encontraba casi siempre en su habitación pensando en todo lo que había sucedido. Valeria se había convertido en otra, ya no se obsesionaba con las mariposas sino que con la cruel y despiadada soledad que atrapaba a cualquiera en sus manos frías y llenas de misterios, con sus hermanas había cambiado mucho, ya no pasaba tiempo con ellas, las quería igual que antes, pero ya no se los demostraba tanto, Valeria había cambiado mucho, ella ya no era la misma niña de antes.
    Sus padres se preocupaban mucho, pues ya no comía con ellos, solo comía en su habitación, una habitación que había cambiado mucho, la luz ya no entraba en ese cuarto, la ventanas se encontraban casi siempre cerrada. Cuando sus hermanas pasaban por ahí ella no dejaba que entraran pues no quería mantener contacto con nadie, a todos el comportamiento de Valeria les parecía raro en cierta forma, aunque comprendía que elle se sintiera as i por la pérdida de su hermana.
    Había pasado un largo tiempo desde lo ocurrido en el Amazonas, y en todo ese tiempo desde que llegaron a casa, Valeria no había salido de su habitación, siempre que la invitaban a un lugar rechazaba la invitación, tenía semanas de no salir a ver el amanecer o el crepúsculo, quizá hasta ya se le había olvidado como era la luz del sol. Un día que ella se dispuso ir a cenar con ellos a restaurante muy elegante, ellos le dijeron:
    -Hijita mía- dijo Teresa muy preocupado- es conveniente que no pases todo el día encerrada en la casa, hay que salir de paseo, iremos a donde tú quieras ir, no importa el lugar, solo dinos he iremos, por favor, me duele verte así.
    Su padre hizo un gesto de afirmación dando a entender que estaba de acuerdo con lo que decía su esposa.
    -Por favor hermana- dijo Eunice- vamos al lugar al que quieras ir.
    Valeria se les quedo viendo fijamente a todos, uno por uno hasta llegar al último, estaba totalmente seria.
    -¿Qué acaso piensan que estoy loca?- dijo frenética y arrogante Valeria-¡no lo estoy!, solo quiero estar sol, no ven que lo que menos quiero es irme de viaje, ¿Por qué nadie de ustedes me puede comprender? ¡Por que! No me confundan más.
    -Pero solo queremos ayudarte-  dilo Britany – hermana por favor déjanos ayudarte.
    -Eso es lo único que queremos- añadió Briseida- queremos que seas feliz, no quiero que los recuerdos te sigan atormentando por más tiempo.
    -Pero no intenten ayudarme en una manera en la que lo único que hacen es confundirme más de lo que ya estoy, déjenme en paz- luego de que Valeria dijera esto, se retiró de la mesa y se dirigió a la salida- los esperare afuera.
   -No te preocupes Teresa- dijo Cornelius- solo está un poco irritada, te aseguro que pronto se le quitara, no puede pasar así para toda la vida.
    -Espero que tengas razón, ya me empieza a preocupar nuestra hija, será mejor que salgamos ya. No la dejemos afuera a ella sola. Pues el chofer todavía no llega con el auto- dijo Teresa un poco preocupada.
    Al salir del restaurante se subieron al auto y se dirigieron a casa. Teresa se puso muy pensativa sobre lo ocurrido y no sabía cómo encontrar la solución al conflicto que se encontraba en la mente de su hija. Cuando llegaron, Valeria se dirigió a su habitación y la cerró de un solo golpe, no salió hasta el siguiente día como a las dos de la tarde, no había desayunado y mucho menos almorzado. Después de aquella conversación que habían tenido en familia, todo había cambiado, Valeria compartía menos tiempo con ellos que lo de costumbre.
    -Mare, padre- balbuceó  Valeria- les quiero hacer una petición… es con lo que me harían feliz y espero que lo puedan cumplir.
    -Bueno, ¿Qué es?- preguntó su madre.
    -Quiero –replicó Valeria con un tono un poco más soberbio- quiero irme a un internado lo más pronto posible y lo más lejos posible de aquí y del Amazonas, con lo que les quiero decir que me quiero ir a otro continente, para estar lo más alejada de aquí.

    Después que sus padres meditaran lo dicho por Valeria decidieron aceptar su propuesta. Así que Valeria partiría a otro país en menos de seis meses, mientras pasara ese tiempo, sus padres le pidieron que volviera a ser la misma de antes, pues la extrañaban, ella aceptó sin queja alguna. Entonces comenzó a pasar más tiempo con sus hermanas y todo volvió a ser como lo era antes de la aparición de Dakota.

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