Estando ya en su
casa, Valeria salió como una gacela hacia su cuarto, se encerró y no volvió a
salir, sus padres estaban muy preocupados y le regalaban de todo para animarla,
le regalaban cosas carísimas, pero ellos se dieron cuenta de que el dinero no
compraba la felicidad y menos la de Valeria. Se le encontraba casi siempre en
su habitación pensando en todo lo que había sucedido. Valeria se había
convertido en otra, ya no se obsesionaba con las mariposas sino que con la
cruel y despiadada soledad que atrapaba a cualquiera en sus manos frías y
llenas de misterios, con sus hermanas había cambiado mucho, ya no pasaba tiempo
con ellas, las quería igual que antes, pero ya no se los demostraba tanto,
Valeria había cambiado mucho, ella ya no era la misma niña de antes.
Sus padres se
preocupaban mucho, pues ya no comía con ellos, solo comía en su habitación, una
habitación que había cambiado mucho, la luz ya no entraba en ese cuarto, la
ventanas se encontraban casi siempre cerrada. Cuando sus hermanas pasaban por
ahí ella no dejaba que entraran pues no quería mantener contacto con nadie, a
todos el comportamiento de Valeria les parecía raro en cierta forma, aunque comprendía
que elle se sintiera as i por la pérdida de su hermana.
Había pasado un
largo tiempo desde lo ocurrido en el Amazonas, y en todo ese tiempo desde que
llegaron a casa, Valeria no había salido de su habitación, siempre que la
invitaban a un lugar rechazaba la invitación, tenía semanas de no salir a ver
el amanecer o el crepúsculo, quizá hasta ya se le había olvidado como era la
luz del sol. Un día que ella se dispuso ir a cenar con ellos a restaurante muy
elegante, ellos le dijeron:
-Hijita mía- dijo
Teresa muy preocupado- es conveniente que no pases todo el día encerrada en la
casa, hay que salir de paseo, iremos a donde tú quieras ir, no importa el
lugar, solo dinos he iremos, por favor, me duele verte así.
Su padre hizo un
gesto de afirmación dando a entender que estaba de acuerdo con lo que decía su
esposa.
-Por favor
hermana- dijo Eunice- vamos al lugar al que quieras ir.
Valeria se les
quedo viendo fijamente a todos, uno por uno hasta llegar al último, estaba
totalmente seria.
-¿Qué acaso
piensan que estoy loca?- dijo frenética y arrogante Valeria-¡no lo estoy!, solo
quiero estar sol, no ven que lo que menos quiero es irme de viaje, ¿Por qué
nadie de ustedes me puede comprender? ¡Por que! No me confundan más.
-Pero solo queremos
ayudarte- dilo Britany – hermana por
favor déjanos ayudarte.
-Eso es lo único
que queremos- añadió Briseida- queremos que seas feliz, no quiero que los
recuerdos te sigan atormentando por más tiempo.
-Pero no intenten
ayudarme en una manera en la que lo único que hacen es confundirme más de lo
que ya estoy, déjenme en paz- luego de que Valeria dijera esto, se retiró de la
mesa y se dirigió a la salida- los esperare afuera.
-No te preocupes
Teresa- dijo Cornelius- solo está un poco irritada, te aseguro que pronto se le
quitara, no puede pasar así para toda la vida.
-Espero que tengas
razón, ya me empieza a preocupar nuestra hija, será mejor que salgamos ya. No
la dejemos afuera a ella sola. Pues el chofer todavía no llega con el auto-
dijo Teresa un poco preocupada.
Al salir del
restaurante se subieron al auto y se dirigieron a casa. Teresa se puso muy
pensativa sobre lo ocurrido y no sabía cómo encontrar la solución al conflicto
que se encontraba en la mente de su hija. Cuando llegaron, Valeria se dirigió a
su habitación y la cerró de un solo golpe, no salió hasta el siguiente día como
a las dos de la tarde, no había desayunado y mucho menos almorzado. Después de
aquella conversación que habían tenido en familia, todo había cambiado, Valeria
compartía menos tiempo con ellos que lo de costumbre.
-Mare, padre-
balbuceó Valeria- les quiero hacer una
petición… es con lo que me harían feliz y espero que lo puedan cumplir.
-Bueno, ¿Qué es?-
preguntó su madre.
-Quiero –replicó
Valeria con un tono un poco más soberbio- quiero irme a un internado lo más
pronto posible y lo más lejos posible de aquí y del Amazonas, con lo que les
quiero decir que me quiero ir a otro continente, para estar lo más alejada de
aquí.
Después que sus
padres meditaran lo dicho por Valeria decidieron aceptar su propuesta. Así que
Valeria partiría a otro país en menos de seis meses, mientras pasara ese
tiempo, sus padres le pidieron que volviera a ser la misma de antes, pues la
extrañaban, ella aceptó sin queja alguna. Entonces comenzó a pasar más tiempo
con sus hermanas y todo volvió a ser como lo era antes de la aparición de
Dakota.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario