viernes, 20 de marzo de 2015

Cpítulo 7

    Habían pasado casi seis años, eran los últimos días en el colegio, había terminado su bachillerato, era hora de regresar definitivamente a casa con sus padres y buscar a la chica que tanta confusión le había ocasionado, sería un largo viaje, partiría en cinco días hacia su hogar, tenía tanto tiempo de no ver a su familia, Valeria estaba muy emocionada de regresar con sus hermanas. Ya era el último día, tenía que terminar de arreglar sus maletas y despedirse de Elisa.
    -Adiós Elisa.
    -Mejor dicho hasta pronto, me parece mucho mejor que un simple adiós.
    -¿A dónde iras ahora?
    -Iré a estudiar la universidad a España ¿y tú?
    -Regresaré a casa y luego saldré de viaje.
    -Iras a aquel lugar que te tiene tan confundida y que es la única respuesta a tus preguntas.
    -Correcto, tengo que ir, no me puedo quedar así, es  muy confuso todo aun, estos años no me han ayudado en nada, solo ir a ese lugar me ayudará.
    -Entonces te deseo la mejor de las suertes y espero que logres aclarar tus dudas con respecto a ti y a tu hermana.
    -Gracias Elisa, has sido una muy buena amiga en estos años.
    -De nada Valeria, ya sabes, para eso son las amigas.
    -Hasta pronto…
    El vuelo de Valeria salía a las ocho de la mañana, lo primero que hizo Valeria antes de marcharse fue despedirse de todos sus amigos que la habían acompañado al aeropuerto, se despidió de cada uno de ellos y siempre deseándoles lo mejor. Valeria estaba muy ansiosa de volver con sus hermanas, con las únicas dos que le quedaban, pues no asimilaba del todo la existencia de Dakota y menos de que fuera su hermana, todo eso se debía a su confusión. Valeria se despidió por última vez de Elisa y le dijo que le mandaría muchas cartas.
    -¿Por qué te gusta escribir cartas? ¿Acaso no sabes que hay otras formas de comunicación como los teléfonos o el internet?- dijo Elisa.
    -Me gusta escribir, yo no soy una fanática de la tecnología, no como tú, me gusta un poco más lo rudimentario.
    -Pero las cartas ya pasaron de moda, es raro encontrar algún cartero por las calles, y yo que creía que las cartas ya no existían, hasta que tú viniste con esa loca idea.
    -No es una loca idea, es una realidad…
    -Ya es hora de que te vayas, te extrañaré mucho amiga.
    -Espero nos volvamos a ver pronto.
    Valeria abordó el avión lo más pronto posible. Al llegar al aeropuerto su familia la estaba esperando, Valeria corrió a abrazarlos a todos, hasta se pusieron a llorar pues tenían seis años de no verse, puesto que Valeria no los había querido visitar en sus vacaciones y las había pasado con sus amigos, sus padres respetaron esa decisión y jamás se la reprocharon. Cuando llegaron a casa, las sirvientas acomodaron las pertenencias de Valeria en la habitación que esta ocuparía, era una habitación mucho más grande que la de la casa anterior, pintada de un morado lila muy suave, al lado de su cama se encontraba un una librera repleta de libros sobre mariposas.
    Valeria estaba muy admirada de ver cuán grandes y diferentes estaban sus hermanas, casi no las reconocía, pero aún eran las mismas niñas dulces que creían en cosas de fantasía, aunque eso ya no era un obsesión, sino un recuerdo de la infancia, una infancia que habían vivido muy felices al lado de Eunice. ¿Por qué me habrá pasado todo esto? Se preguntaba incansablemente Valeria, sus padres se preocupaban mucho por ella, pues pensaban que irse lejos le iba ayudar, pero ella se mantenía más confundida, llegaron al punto de creer que estaba loca, loca por  tantas dudas.
    -¿hija estas bien?-preguntó Teresa.
    -Nos tienes muy preocupados- replicó su padre.
    -Es que… se acuerdan de Dakota ¿verdad?- respondió Valeria en tono de duda
    -Si- respondieron sus padres al mismo tiempo.
    -Buena, la cosa esta así… recuerdo que ella me dijo que regresaría cuando ella cumpliera dieciocho años, ósea, como se supone que es mi hermana , sería el mismo día que yo cumpla esa edad.
    -Eso significa que pronto regresará-dijo Cornelius- pues dentro de diez días tú cumples dieciocho años.
    -Lo sé- balbuceó Valeria- y entonces…
    -Entonces- término de decir su madre- lo que quieres es ir de viaje a Brasil o me equivoco aunque creo que estoy en lo correcto.
    -Exacto madre, estas en lo correcto- dijo Valeria.
    -¿Por qué no lo dijiste antes? Claro que puedes ir, si eso es lo que quieres- añadió Cornelius con un tono muy comprensivo.
    -Claro. Eso es lo que yo quería- dijo eufórica Valeria- solo que no sabía cómo decírselos, era un poco difícil para mí.
    -Entonces, no esperemos más-exclamó Teresa.
    -Te marcharas un día después de que cumplas dieciocho años- indicó su padre Cornelius.
    -Gracias, gracias por todo, no sé qué haría sin ustedes-exclamó Valeria-en verdad les aprecio mucho lo que hacen por mí, no sé qué sería de mi sin ustedes a mi lado.
    -Ve a descansar- le dijo su madre- mañana empezaremos a empacar lo que hace poco desempacamos.
    -Gracias y buenas noches –cuando Valeria dijo esto se retiró de la habitación en la que se encontraba charlando con sus padres.
    -Acaba de llegar y ya se va- exclamó Teresa muy triste.
    -Si ella es feliz, no importa- dijo Cornelius.
    -Mañana iré a comprar el boleto del avión.
    -Ve a primera hora, así no esperaras tanto como en otras ocasiones.
    -Está bien, tienes razón, no mejor enviaré a una sirvienta, no quiero pasar sus últimos días en casa fuera de aquí.
    -Me duele despedirme otra vez de nuestra hija, no me importa que ella sea adoptada y veo que a ella tampoco le importa eso, no le afecta en nada, nos quiere mucho y nosotras a ella, y así es la relación con sus hermanas.
    -Pero por lo que veo ella quiere saber de donde es-dijo Teresa un poco desconsolada- quiere saber quiénes son sus verdaderos padres.
    -¿Por qué lo dices?
    -Porque si no fuera por eso, ella no insistiría tanto en encontrar a Dakota, su verdadera hermana.
    -Es verdad, no me había dado cuenta de eso.
    -Es algo obvio, ella quiere saber sobre su familia, su familia biológica, cualquiera en su situación quisiera hacer lo mismo.
    -Lo bueno es que no se lo hemos impedido y por eso ella esta tan agradecida con nosotros, es bueno que la apoyemos en estos momentos tan importantes para ella, que buenos padres somos, si Eunice estuviera viva, todo lo que nos aqueja sería más sencillo de enfrentarlo, la familia no ha sido la misma sin ella aquí con nosotros.
    -Lo sé, pero por alguna razón Eunice se tuvo que marchar y de una forma tan desagradable y dolorosa.
    -Y a no te mortifiques más Teresa.
    -No puedo dejar de pensar en mi hija Eunice, ella era muy pequeña cuando todo ocurrió, tenía una larga vida por delante.
    -Todos sentimos el mismo dolor que tú, Teresa.
    -Pero ahora que llega Valeria, pensando yo que estaríamos juntos por más tiempo, ella decide marcharse como una nube que se esfuma del cielo y lo deja sin nada, en un completo vacío, es así como ella nos está dejando.
    -No digas eso, tienes a todos apoyándote y tienes a tus otras dos hijas que te quieren tanto, y no se alejarían y si eso llegará a ocurrir, ellas jamás te dejarían de querer tal y como está haciendo Valeria.
    -Me llena de indignación saber que dos de mis hijas no las puedo tener aquí conmigo, eso me entristece mucho.
    -Pero las otras dos si están aquí contigo.
    -Lo sé, lo sé, no me lo tienes que repetir.
    -¿entonces qué pasa?
    -Me da miedo.
    -¿El qué?
    -Que Dakota le muestre a Valeria su verdadera familia, y ella decida quedarse con ellos y no vuelva nunca, eso sería muy terrible, no lo soportaría.
    -¿Te importa la felicidad de nuestra hija?
    -Si, por supuesto, como crees que eso no me importa, soy su madre ¿Qué quieres que haga? No puedo hacer más de lo que hago.
    -Entonces déjala ser feliz, aunque fuese lejos de nosotros, ella es la que tiene que decidir no nosotros, ella ya está grande y puede tomar sus propias decisiones.
    -Tienes razón, como no lo pude ver antes, gracias por mostrarme la realidad, ahora lo comprendo, por eso es que dejas que se marche, aun no te había comprendido, pero hoy lo entiendo todo.
    -Exacto, pensé que nunca entenderías.
    -Gracias por hacerme entrar en razón y si puedo conseguir un vuelo que salga antes de lo estimado, la haré, no importa si sale en dos días, lo haré por ella.
    -Ahora me comprendes.
    -Sí, te comprendo.
    -Ve a descansar, mañana nos espera un día y pesado, tenemos mucho que hacer, tenemos que disfrutar estos días al máximo con Valeria, no hay que escatimar en gastos, ve a descansar yo me hago cargo de lo demás.
    -Hasta mañana, me iré a descansar, pues estoy un poco cansada y agotada.

    -Ve, yo esperaré un poca más, luego te alcanzo.

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