Habían pasado casi
seis años, eran los últimos días en el colegio, había terminado su
bachillerato, era hora de regresar definitivamente a casa con sus padres y
buscar a la chica que tanta confusión le había ocasionado, sería un largo
viaje, partiría en cinco días hacia su hogar, tenía tanto tiempo de no ver a su
familia, Valeria estaba muy emocionada de regresar con sus hermanas. Ya era el
último día, tenía que terminar de arreglar sus maletas y despedirse de Elisa.
-Adiós Elisa.
-Mejor dicho hasta
pronto, me parece mucho mejor que un simple adiós.
-¿A dónde iras
ahora?
-Iré a estudiar la
universidad a España ¿y tú?
-Regresaré a casa
y luego saldré de viaje.
-Iras a aquel
lugar que te tiene tan confundida y que es la única respuesta a tus preguntas.
-Correcto, tengo
que ir, no me puedo quedar así, es muy
confuso todo aun, estos años no me han ayudado en nada, solo ir a ese lugar me
ayudará.
-Entonces te deseo
la mejor de las suertes y espero que logres aclarar tus dudas con respecto a ti
y a tu hermana.
-Gracias Elisa,
has sido una muy buena amiga en estos años.
-De nada Valeria,
ya sabes, para eso son las amigas.
-Hasta pronto…
El vuelo de
Valeria salía a las ocho de la mañana, lo primero que hizo Valeria antes de
marcharse fue despedirse de todos sus amigos que la habían acompañado al
aeropuerto, se despidió de cada uno de ellos y siempre deseándoles lo mejor.
Valeria estaba muy ansiosa de volver con sus hermanas, con las únicas dos que
le quedaban, pues no asimilaba del todo la existencia de Dakota y menos de que
fuera su hermana, todo eso se debía a su confusión. Valeria se despidió por
última vez de Elisa y le dijo que le mandaría muchas cartas.
-¿Por qué te gusta
escribir cartas? ¿Acaso no sabes que hay otras formas de comunicación como los
teléfonos o el internet?- dijo Elisa.
-Me gusta
escribir, yo no soy una fanática de la tecnología, no como tú, me gusta un poco
más lo rudimentario.
-Pero las cartas
ya pasaron de moda, es raro encontrar algún cartero por las calles, y yo que
creía que las cartas ya no existían, hasta que tú viniste con esa loca idea.
-No es una loca
idea, es una realidad…
-Ya es hora de que
te vayas, te extrañaré mucho amiga.
-Espero nos
volvamos a ver pronto.
Valeria abordó el
avión lo más pronto posible. Al llegar al aeropuerto su familia la estaba
esperando, Valeria corrió a abrazarlos a todos, hasta se pusieron a llorar pues
tenían seis años de no verse, puesto que Valeria no los había querido visitar
en sus vacaciones y las había pasado con sus amigos, sus padres respetaron esa
decisión y jamás se la reprocharon. Cuando llegaron a casa, las sirvientas acomodaron
las pertenencias de Valeria en la habitación que esta ocuparía, era una
habitación mucho más grande que la de la casa anterior, pintada de un morado
lila muy suave, al lado de su cama se encontraba un una librera repleta de
libros sobre mariposas.
Valeria estaba muy admirada de ver cuán
grandes y diferentes estaban sus hermanas, casi no las reconocía, pero aún eran
las mismas niñas dulces que creían en cosas de fantasía, aunque eso ya no era
un obsesión, sino un recuerdo de la infancia, una infancia que habían vivido
muy felices al lado de Eunice. ¿Por qué me habrá pasado todo esto? Se
preguntaba incansablemente Valeria, sus padres se preocupaban mucho por ella,
pues pensaban que irse lejos le iba ayudar, pero ella se mantenía más
confundida, llegaron al punto de creer que estaba loca, loca por tantas dudas.
-¿hija estas
bien?-preguntó Teresa.
-Nos tienes muy
preocupados- replicó su padre.
-Es que… se
acuerdan de Dakota ¿verdad?- respondió Valeria en tono de duda
-Si- respondieron
sus padres al mismo tiempo.
-Buena, la cosa
esta así… recuerdo que ella me dijo que regresaría cuando ella cumpliera
dieciocho años, ósea, como se supone que es mi hermana , sería el mismo día que
yo cumpla esa edad.
-Eso significa que
pronto regresará-dijo Cornelius- pues dentro de diez días tú cumples dieciocho
años.
-Lo sé- balbuceó
Valeria- y entonces…
-Entonces- término
de decir su madre- lo que quieres es ir de viaje a Brasil o me equivoco aunque
creo que estoy en lo correcto.
-Exacto madre,
estas en lo correcto- dijo Valeria.
-¿Por qué no lo
dijiste antes? Claro que puedes ir, si eso es lo que quieres- añadió Cornelius
con un tono muy comprensivo.
-Claro. Eso es lo
que yo quería- dijo eufórica Valeria- solo que no sabía cómo decírselos, era un
poco difícil para mí.
-Entonces, no
esperemos más-exclamó Teresa.
-Te marcharas un
día después de que cumplas dieciocho años- indicó su padre Cornelius.
-Gracias, gracias
por todo, no sé qué haría sin ustedes-exclamó Valeria-en verdad les aprecio
mucho lo que hacen por mí, no sé qué sería de mi sin ustedes a mi lado.
-Ve a descansar-
le dijo su madre- mañana empezaremos a empacar lo que hace poco desempacamos.
-Gracias y buenas
noches –cuando Valeria dijo esto se retiró de la habitación en la que se
encontraba charlando con sus padres.
-Acaba de llegar y
ya se va- exclamó Teresa muy triste.
-Si ella es feliz,
no importa- dijo Cornelius.
-Mañana iré a
comprar el boleto del avión.
-Ve a primera
hora, así no esperaras tanto como en otras ocasiones.
-Está bien, tienes
razón, no mejor enviaré a una sirvienta, no quiero pasar sus últimos días en
casa fuera de aquí.
-Me duele
despedirme otra vez de nuestra hija, no me importa que ella sea adoptada y veo
que a ella tampoco le importa eso, no le afecta en nada, nos quiere mucho y
nosotras a ella, y así es la relación con sus hermanas.
-Pero por lo que
veo ella quiere saber de donde es-dijo Teresa un poco desconsolada- quiere saber
quiénes son sus verdaderos padres.
-¿Por qué lo
dices?
-Porque si no
fuera por eso, ella no insistiría tanto en encontrar a Dakota, su verdadera
hermana.
-Es verdad, no me
había dado cuenta de eso.
-Es algo obvio,
ella quiere saber sobre su familia, su familia biológica, cualquiera en su
situación quisiera hacer lo mismo.
-Lo bueno es que
no se lo hemos impedido y por eso ella esta tan agradecida con nosotros, es
bueno que la apoyemos en estos momentos tan importantes para ella, que buenos
padres somos, si Eunice estuviera viva, todo lo que nos aqueja sería más
sencillo de enfrentarlo, la familia no ha sido la misma sin ella aquí con
nosotros.
-Lo sé, pero por
alguna razón Eunice se tuvo que marchar y de una forma tan desagradable y
dolorosa.
-Y a no te
mortifiques más Teresa.
-No puedo dejar de
pensar en mi hija Eunice, ella era muy pequeña cuando todo ocurrió, tenía una
larga vida por delante.
-Todos sentimos el
mismo dolor que tú, Teresa.
-Pero ahora que
llega Valeria, pensando yo que estaríamos juntos por más tiempo, ella decide
marcharse como una nube que se esfuma del cielo y lo deja sin nada, en un
completo vacío, es así como ella nos está dejando.
-No digas eso,
tienes a todos apoyándote y tienes a tus otras dos hijas que te quieren tanto,
y no se alejarían y si eso llegará a ocurrir, ellas jamás te dejarían de querer
tal y como está haciendo Valeria.
-Me llena de
indignación saber que dos de mis hijas no las puedo tener aquí conmigo, eso me
entristece mucho.
-Pero las otras
dos si están aquí contigo.
-Lo sé, lo sé, no
me lo tienes que repetir.
-¿entonces qué
pasa?
-Me da miedo.
-¿El qué?
-Que Dakota le
muestre a Valeria su verdadera familia, y ella decida quedarse con ellos y no
vuelva nunca, eso sería muy terrible, no lo soportaría.
-¿Te importa la
felicidad de nuestra hija?
-Si, por supuesto,
como crees que eso no me importa, soy su madre ¿Qué quieres que haga? No puedo
hacer más de lo que hago.
-Entonces déjala
ser feliz, aunque fuese lejos de nosotros, ella es la que tiene que decidir no
nosotros, ella ya está grande y puede tomar sus propias decisiones.
-Tienes razón,
como no lo pude ver antes, gracias por mostrarme la realidad, ahora lo
comprendo, por eso es que dejas que se marche, aun no te había comprendido,
pero hoy lo entiendo todo.
-Exacto, pensé que
nunca entenderías.
-Gracias por
hacerme entrar en razón y si puedo conseguir un vuelo que salga antes de lo
estimado, la haré, no importa si sale en dos días, lo haré por ella.
-Ahora me
comprendes.
-Sí, te comprendo.
-Ve a descansar,
mañana nos espera un día y pesado, tenemos mucho que hacer, tenemos que
disfrutar estos días al máximo con Valeria, no hay que escatimar en gastos, ve
a descansar yo me hago cargo de lo demás.
-Hasta mañana, me
iré a descansar, pues estoy un poco cansada y agotada.
-Ve, yo esperaré
un poca más, luego te alcanzo.

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