viernes, 20 de marzo de 2015

Capítulo 9

    -Ahora si quiero que me respondas una pregunta, creo que es una pregunta muy obvia,-dijo Valeria-¿Dónde estamos? Y no te creeré nada si me dices que aún seguimos en el Amazonas, porque es obvio que no, eso creo no lo sé, no soy adivina.
    -Estas en Vandestia.
    -Oh, Vandestia… ¿¿Vandestia??¿Qué es eso?, nunca había oído el nombre de este país o lugar o lo que sea… hay otra cosa que no entiendo ¿Cómo es que lanzándonos de una catarata de un poco más de cincuenta metros llegamos aquí?
    -En realidad, este no es un país, es muy diferente a eso, Vandestia es otro mundo.
    -¿Otro mundo?
    -Sí, es un mundo muy diferente a la Tierra, es como otro planeta pero no en el sentido que tú crees, claramente yo no soy un extraterrestre, eso es más que obvio, es un poco difícil de explicar.
    -¿Es como un mundo paralelo?
    -No, un mundo paralelo sería tu misma Tierra, pero en condiciones diferentes a las que conoces, y Vandestia no es la Tierra, Vandestia viene a ser como un mundo al cual solo puedes llegar por medio de un portal, se dice que estos dos mundos están conectados entre sí, pero no sé si eso sea cierto, no te lo puedo asegurar del todo.
    Dakota comenzó a caminar y Valeria la iba siguiendo, pues no quería perderse y estaba más confundida que nunca. Al avanzar cada vez más, Valeria observaba muchas cosas distintas a las que ella conocía, árboles diferentes a los que ella se había acostumbrado a ver en la Tierra, hasta veía animales muy extraños, algunos de esos animales le causaban pavor el solo hecho de mirarlos. Había unos pájaros  de muchos colores, pero eran colores fluorescentes y chillantes, con largas alas y plumas semejantes, pero lo que más llamaba la atención era su espeluznante graznido, que era muy contrario a su atrayente apariencia.
    -Veo que esos pájaros te llaman mucho la atención, esos pájaros se llaman Irdos, en la noche sus extravagantes colores pueden ser mejor apreciados- dijo Dakota –son de mis aves favoritas.
    Pasando por unos árboles, Valeria pudo divisar una pequeña, pero bonita cabaña, esa era la cabaña en la que moraba Dakota, no era ni muy grande ni muy pequeña, toda ella hecha de fina madera de roble. Alrededor de la cabaña se encontraba un fastuoso jardín con una gran variedad de plantas silvestres y extrañas, resultaba difícil no contemplar tal suntuosidad.
    Dakota le explicaba a Valeria que Vandestia, su mundo, era ocho veces más grande que la Tierra, por esa circunstancia en ese lugar no había sobrepoblación y las casas se encontraban muy distantes, Dakota le explicaba a Valeria el porqué de las cosas las cosas distintas que ella había visto en este pequeño transcurso de tiempo y le dijo con airosidad de eminencia:
    -Muchos, no todos, los árboles, flores, animales o cualquier otra cosa diferente que has visto en Vandestia es debido a que en tu mundo ya se encuentran extintas y algunas de esas cosas también han sido creadas por las hadas, ya sé que para ti las hadas no existen, pero en Vandestia te darás cuenta que muchas cosas o seres que tú y los humanos piensan que no existen o que son cosa de fantasía, en este mundo si las hay y si existen, no tienes que alarmarte por eso, al contrario, algunas de esas criaturas son muy amables, otros no, pero ese no es el caso, pronto te acostumbraras, será mejor que entremos a mi casa, dentro de unos momentos anochecerá y es muy peligroso estar afuera, más que hoy es día de cacería y no es bueno arriesgarse .
    En ese mismo instante ambas ingresaron a la cabaña, la cual estaba muy bien acomodada y en buenas condiciones, pero era muy diferente todo, no había electricidad, solo la luz de unas cuantas velas iluminaba el interior, los muebles y objetos parecía que eran de varios o mejor dicho muchos periodos atrás, todo parecía como de la edad media, pero los objetos estaban muy bien conservados para ser de esa época pensaba Valeria.
    -¿Cómo? ¿A qué te refieres con cacería? Y ¿Qué es lo que cazan?-preguntó Valeria-explícate bien para que te pueda comprender.
    -Este día, la princesa de Crenostro, para que me comprendas mejor, Crenostro es una de las muchas naciones de Vandestia, retomando el tema del que estábamos charlando, la princesa ha dado permiso a los vampiros de que salgan a alimentarse, y tú bien has de saber qué es de lo que se alimentan los vampiros, lo que ellos consumen para poder vivir, pero solo pueden cazar a las personas que no estén en casa, que anden deambulando por los alrededores de todo Crenostro, pero si ellos cazan a alguien que esté dentro de su casa eso será tomado como un delito, un crimen muy grave que solo puede ser pagado con la expiación.
    -Así que aquí también existen las leyes, entonces hay personas que luchan por el cumplimiento de esos preceptos, y para eso llegan al punto de la muerte, creo que son un poco estrictos en ese aspecto, demasiado diría yo, bueno, también en mi mundo se han dado situaciones similares, pero no creo que lleguen a tanto solo por el incumplimiento de una ley, si se debe de pagar el delito pero la deuda no es tan alta como para pagar con la vida.
    -Te acostumbrarás y estas en lo correcto al decir que hay personas que luchan por el cumplimiento de las leyes, a esas personas se les llama cazadores y para serte sincera, yo soy una cazadora y que lo sea no significa que soy una asesina, solo hago que se cumpla la ley haciendo justicia.
    -¿Y Crenostro es una gran nación?
   -Sí, es muy grande…
    -Perdone que te interrumpa, pero hay una duda que me carcome por dentro ¿Dónde están nuestros padres?
    -No soy la más apropiada para contarte esto y sobre Vandestia, mañana te llevaré donde una muy buena amiga mía, su nombre es Katie, ella es una Geners…
    -¿Qué es una Geners?
    -Cómo te mencioné antes, Vandestia es un lugar de seres sobrenaturales y fantásticos, los Geners son como los humanos, la única diferencia es que los Geners poseen un poder en especial, mañana te explicaré más, sí.
    -Está bien, pero deberías de saber que esto es demasiado difícil para mí, acabo de conocer este lugar y quieres que me lo tome todo con calma, no puedo, por más que intente no puedo tratar de asimilar todo por lo que estoy pasando, trata de comprenderme, tú has vivido aquí por mucho tiempo y yo aún no creo en lo que me dices, pero lo tomaré con calma y esperaré hasta mañana para escuchar los esclarecimientos.
    -Cálmate, ya lo entenderás todo y sin tapujos.
    Dakota le arregló una habitación a Valeria para que ella pudiera descansar, después Dakota se retiró, Valeria estaba aún más confundida que antes, no podía creer en lo que sus ojos habían visto y en lo que sus oídos habían escuchado. La habitación en la que se hospedó Valeria tenía un aire a antiguo, las cosas también lo eran, era un poco rústico en ese aspecto, todo como en la edad media, eso era algo que la confundía aún más, pero se calmó pensando que tal vez ese era el tipo de gustos de Dakota. Se durmió al poco rato de retirarse Dakota de la que sería su nueva habitación.
    Amaneció, la luz del sol resplandecía en todo el campo, Dakota ya se había despertado, Valeria bajaba por las gradas y observó una mesa de madera en la cual el desayuno ya estaba servido, toda la comida constaba de puras frutas, nada de carne, la comida era tan natural como el bosque mismo, la mayoría de las frutas eran tropicales y algunas de climas fríos, habían guayabas, manzanas, uvas, mango, etcétera. Al terminar de comer partieron con rumbo a una aldea, Dakota estaba vestida con unos pantalones negros ajustados de látex y una blusa de color verde, sobre la blusa llevaba una chaqueta de cuero, si veía un poco gótica, llevaba un cinturón a la altura de la cadera en la cual se encontraba un carcaj lleno de flechas, pero ella no llevaba arco, Dakota le explicó a Valeria que los cazadores se tienen que vestir de esa forma  para poder ser distinguidos, se tenían que vestir casi con un look humano y le explicó que en sus días libres se visten como los demás. Valeria iba con un vestido que le había prestado Valeria, era un vestido de la misma época que las cosas que Dakota tenía en la casa, pero con algo de fantasía, como de cuento de hadas, pero sin ser llamativo en lo absoluto, el vestido le llegaba hasta los talones.
     -¿Qué hay en esta aldea a la que vamos?- preguntó Valeria.
     -En esta aldea viven los Geners de la clase trabajadora, no son mucho son aproximadamente unos mil doscientos, sin contar a los estudiantes, pues todos los Geners desde la edad de los cinco años venimos a estudiar aquí, pues en la aldea hay un gran internado en el que debemos de vivir por cierto tiempo, venimos para aprender de nuestros poderes y para aprender sobre Vandestia y la Tierra, cuando tenemos quince años decidimos si queremos seguir siendo Geners o convertirnos en cazadores, si decidimos convertimos en cazadores tenemos que recibir un entrenamiento especial y alejarnos de la vida común de los Geners, los que deciden seguir siendo Geners tienen que elegir que  quieren ser como: un doctor, un profesor de poderes o cualquier otra cosa. Los Geners que no eligen una profesión, se convierten en los Geners de la clase trabajadora, como los agricultores, artesanos, costureros, algunos llegan a ser sirvientes de las otras clases.
    -¿Solo existe una aldea?- preguntó Valeria.
    -No, existen muchas, al igual que las aldeas de los otros seres, pero eso sí, solo los Geners se pueden convertir en cazadores de criminales, si un vampiro, un zombi o cualquier otro ser se hace pasar por un cazador tiene que pagar con la muerte. Pues ellos son cazadores por naturaleza, pero no del mismo tipo de cazadores que nosotros, creo que has de saber a qué me refiero. 
    -¿A todo incumplimiento de la ley se tiene que pagar con la muerte?
    -No, solo se destina para algunas leyes, con otras leyes solo se les consigna la mazmorra.
    -Pero, ¿Qué acaso no me dijiste que anoche era día de caza para los vampiros? No te comprendo del todo.
    -Sí, lo que te dije era correcto, es que la princesa decide qué día cazan sus alimentos, ósea, que día pueden alimentarse de los demás sibrejus sin que sé un crimen, y para ser más clara, sibrejus es para referirnos  todas las especies de Vandestia es como el semejante al termino humano que nosotros ocupamos con los terrícolas, muchas especies se alimentan de los demás sibrejus, solo los Geners y unas cuantas especies  no lo hacen, esa es una de las razones por la cual solo los Geners pueden convertirse en cazadores.
    -Ahora ya lo comprendo mejor, no es un crimen si lo hacen en el día destinado para eso, pero de lo contrario si es considerado un crimen.
    -Cierto, otra ley es que un vampiro, en los días que no sea autorizado, no puede cazar en una aldea que no sea de vampiros, pero si pueden cazar animales y otros sibrejus que entren en sus aldeas, eso ya no es considerado un crimen. Lo que sí es un crimen y también se paga con la muerte, es traer humanos a Vandestia.
    -Entonces, ¡Tú estás cometiendo un crimen!- exclamó  Valeria muy preocupada.
    -No, claro que no, tú eres de Vandestia, tu collar lo explica, todos los sibrejus poseen uno, ningún collar es igual, cuando son iguales quiere decir que esos dos sibrejus son hermanos o hermanas, también pueden ser mixtos.
    -Pero yo no tengo poderes, no soy un vampiro, no tengo alas, no soy una muerta viviente, no soy nada de lo que me has contado, yo no pertenezco a tu mundo.
    -Claro que si perteneces a Vandestia, la diré a Katie que te lo explique, ella es una de mis mejores amigas, Katie todavía está estudiando, pues ella es una sabia, un poder no muy común, ella tiene que ser entrenada para cumplir con lo que le corresponde al ser una sabia, ella es de las pocas personas que pueden tener acceso a toda la información de Vandestia y la Tierra, mucha de esa información está prohibida para que sea leída por los demás, su poder es el de la memoria eidética, puede memorizar todo sin que se le olvide, pero recuerda las cosas sin que se le olvide un solo detalle.
    Pasando por unos espesos bosques llegaron a la aldea Gandaz, una aldea grande en extensión, pero su población era poca, no había edificios altos o autos, todo era de la edad media, las construcciones que había, apenas superaban las cinco plantas de altura, las calles no estaban asfaltadas, la ropa de muchas de las personas que ella vio vestían con ropa de la misma antigüedad que sus construcciones, pero con un toque de fantasía, en el centro de la aldea había personas disfrazadas con ropa de varias épocas de la Tierra, unos vestían como de la antigua Grecia, otros como egipcios, algunos con el tipo de vestimenta que se usaba en España en los periodos del descubrimiento de América, también había trajes como los de la época actual de la Tierra.
    -¿Qué es todo esto?- preguntó Valeria.
    -Lo que estás viendo es el festival humano, donde se conmemora cada una de las épocas por las cuales ha pasado la Tierra, pero en este festejo lo que hacemos es demostrar nuestro odio hacia los humanos.
    -Tengo otra duda, ¿Por qué todo aquí es tan antiguo?
    -Así ha sido por miles de años, nunca hemos pasado de esta época, si hay cosas más modernas, pero esto es lo que nos identifica, los únicos que nos vestimos un poco más moderno somos los cazadores, los demás no lo hacen, está prohibido, solo se puede hacer en los días del festival.
    Valeria estaba asombrada de todo lo que acababa de ver, era muy diferente todo lo que había en Vandestia, al rato de caminar llegaron que le había sido destinada a Katie. Katie no era muy alta, su cabello era negro, sus ojos eran marrones, su cabello era tan liso que parecía una cascada que caía hasta sus hombros. Dakota llamó a la puerta y la dijo a Valeria que esperara mientras ella hablaba con Katie, Valeria obedeció, cuando abrieron la puerta Dakota entró apresuradamente para hablar con su amiga.
    -Katie- dijo Dakota- te puedo contar un secreto y me juras que no se lo contaras a nadie.
    -Si Dakota- respondió Katie-pero, ¿Cuál es el secreto?
    -Traje un humano a Vandestia-dijo Dakota- pero es mi hermana, por lo cual no sería una humana, lo que quiere decir que es una sibrejus, pero el problemas es que ella no tiene poderes y debería de tenerlos.
    -Quizás-dijo Katie- como nunca ha vivido en Vandestia, no le han enseñado a buscar qué es y cuál es sus poder, porque como sabes ella bien podría ser una sirena, una vampiresa, una ninfa, no específicamente una Geners, aunque también podría serlo. Será muy difícil que encontremos su poder, como sabes ha pasado tanto tiempo sin usarlo o quizás nunca lo haya usado, eso sería más difícil.
    -Y mientras tanto debo de ocultarla para que nadie la descubra, si es que la ven tendré que inventarle un poder para que piensen que es de aquí, es la única solución que tengo.   
    -Algo sencillo, que sea fácil de creer por los demás sibrejus, ¿y dónde está tú hermana? Quiero conocerla.
    -Le dije que esperara afuera mientras yo hablaba contigo.
    -Llámala, quiero conocerla.
    -Ven Valeria-gritó Dakota.
    Valeria entró por la puerta principal y se dirigió a lo que tendría que ser la sala, ahí era en donde se encontraban conversando Dakota y Katie. Cuando Katie vio a Valeria se sorprendió al ver el gran parecido de las dos chicas, Valeria dirigió un tímido saludo hacia Katie quien se lo devolvió con una amigable sonrisa. La casa de Katie era un poco pequeña, pero muy bien acomodada, Valeria se acercó a ellas y se sentó a la par de su hermana.
    -Tú eres la hermana de Dakota-dijo Katie -¿cierto?
   -Si- respondió Valeria aun un poco tímida-yo soy la hermana de Dakota, yo vengo de la Tierra y no comprendo nada de lo que pasa aquí.
    -No me tengas miedo, sabes que no soy un extraterrestre- dijo Katie-somos como tú solo que un poco diferentes.
    -Lo lamento- dijo Dakota- pero me tengo que ir, deje unas cuantas cosas pendientes y tengo que ir a traer mi arco, pues se lo presté  a una amiga y todavía no me lo ha devuelto, regresare después de que le expliques la mayoría de cosas a mi hermana, y Valeria, pregúntale lo que se te ocurra.
    Dakota levantó su carcaj y salió lentamente, pero un poco sospechosa, ninguna de las dos le dio importancia a esto, Katie notó que Valeria se sentía un poco incomoda, pues estaba como temerosa de que Katie le hiciera daño.
    -No te preocupes por nada, yo soy una buena persona, no te pasará nada, te lo aseguro, estarás a salvo conmigo. Ya que Dakota se fue, pregúntame lo que quieras, lo primero que se te ocurra.
    -¿Quiénes son mis padres o dónde están?- preguntó Valeria.
    -Sabía que me lo ibas a preguntar. En la tierra todos tienen padres, pero aquí nadie los tiene, no sabemos qué es eso, nosotros somos creados por las deidades de Vandestia, las deidades son quince, cada uno de ellos nos da una cualidad y ellos deciden lo que seremos como sirenas o cualquier otra cosa, también deciden que poderes tendremos o si tendremos hermanos o no, lo único que si no pueden decidir es si seremos buenos o malos, con las princesas es diferente ellos las eligen y las crean por aparte.
    -Y ¿Cómo lo hacen?
    -Digamos que, ya es la hora de elegir a una nueva princesa, porque la anterior ya falleció o está a punto de hacerlo, entonces un día deciden crear muchos niños y niñas para elegir al siguiente príncipe o princesa, una de las diosas busca al bebé de corazón más puro, después que lo eligen lo dotan de muchos dones y virtudes, también le otorgan sabiduría para llevar paz a su reino.
    -¿Hay muchos reinos en Vandestia?
    -Sí, hay muchos, de seguro Dakota ya te mencionó que Vandestia es ocho veces el tamaño de la Tierra, para ti eso ha de ser muy grande, pero hay muchos reinos que se encuentran en el exilio, por así decirlo, pues la reina no les presta atención en lo absoluto, sin mencionar que hay un territorio de Vandestia que es del tamaño de la Tierra al cual nos está prohibido entrar, muchos dicen que es un territorio que la reina nunca podrá gobernar por más que quiera.
    -¿Nadie ha viajado a ese lugar?
    -Que yo conozca no, pero dicen que pocos son los que han entrado y aún más pocos son los que han salido de ahí, los que han salido dicen que es un reino muy diferente al nuestro, los que viven en ese lugar pueden tener familia, algo un poco ilógico para mí, pues ellos son sibrejus y no creo que ellos puedan tener hijos.
    -¿Nunca te ha llamado la atención ir a ese lugar?
    -Claro que sí, pero no sé si quiera arriesgarme a no volver por ir a un lugar que quizás no existe y que nunca existirá, por esas dudas jamás trataré de ir…
    -Oye, yo no sabía de la existencia de este lugar y pensaba que esos seres de fantasía no existían, recuerdo muy bien que a mi familia, la familia que yo tenía en la Tierra, le gustaba este tipo de fantasía, sobre todo a las que eran mis hermanas, parecían muy fascinadas por esos seres de los cuales yo me burlaba y mírame ahora, tengo que tratar de asimilar muy bien todo lo que en estos momentos pasa por mi mente para no volverme loca de remate. Aun no creo que este lugar exista, no creo que sea de verdad, pienso que puedo estar soñando y que pronto me despertaré de este alocado sueño.
    -¿Quisieras que esto no fuera real?
     -No lo sé, estoy muy confundida como para responderte, por momentos desearía estar en casa, en mi casa, en la Tierra, un lugar que si conozco y sé que existe, quisiera nunca haber venido, pero ahora que estoy aquí ya no me puedo marchar, siempre huyo de los problemas o dificultades y esta vez no podrá ser así, tengo que quedarme, no solo por Dakota, me lo he prometido a mí misma.
    -Con el tiempo te acostumbraras a vivir aquí, no te preocupes.
    -Es que no sé si quiero vivir aquí, no sé en qué creer y en que no, ya no sé diferenciar entre la realidad y la fantasía.
    -Tienes todo esto enfrente y no sabes si es verdad, no sé cómo tratarte en este sentido, nunca había lidiado con una persona que pensara que todo mi mundo es irreal.
    -Lo lamento, pero no sé qué hacer, no quiero abandonar en este punto a mi hermana, la acabo de conocer, pero aún no puedo creer que ella exista.
    -Yo nunca abandonaría a mi hermana, si es que tuviera, menos si ella fue la que me buscó, no crees que por algo lo hizo, quizás se sentía sola y necesitaba a alguien que la apoyara, tú no has de saber cómo se siente eso, pues has tenido familia, nosotros, los vandestianos nunca hemos tenido algo parecido, lo más cercano es una hermana, no seas egoísta con ella, solo quería a alguien a su lado, el apoyo de una hermana.
    -¿Enserio?
    -No lo sé, pero dime alguna otra razón para que haya ido a la Tierra por ti, no hay otra, esa es la única respuesta razonable y certera que yo puedo encontrar.
    -Tienes razón, pero aun así es algo complicado.
    -Lo entenderías más si me das el permiso de contarte toda la historia de Vandestia, todo lo que yo sé.
    -Claro que puedes, cuéntalo ya.
    En ese instante alguien llamó a la puerta, Katie se levantó rápidamente de su silla y se dirigió a la puerta para abrirla, Dakota era la que acababa de llegar, no se había tardado tanto como Valeria pensó que lo haría.
    -Valeria, ya es hora de irnos- dijo Dakota- pronto anochecerá y será muy difícil movilizarnos hasta mi casa.
    -Ven mañana y te contaré más de lo que tienes tantas ganas de saber- le dijo Katie a Valeria.
    -Está bien, si Dakota está de acuerdo- respondió Valeria.
    Dakota asintió con la cabeza y la dijo que se apresurara en salir, Valeria la obedeció y salió rápidamente de la casa de Katie. Valeria le dijo a Katie que llegaría más temprano la próxima vez para poder tener más tiempo para conversar. Dakota y Valeria llegaron cansadas a casa, esta vez lo que había para comer era un venado que Dakota había cazado en todo el tiempo en que había dejado solas a Katie y Valeria.
    -Me llevaras mañana con Katie- preguntó  Valeria.
    -Claro que sí, quiero que sepas todo sobre tu verdadero hogar, sobre lo que somos y en parte descubrir que es lo que tú eres.
    -¿Por qué fuiste a la Tierra por mí?
    -…Eres mi hermana, ¿Qué querías que hiciera?, mejor ve a dormir ya, otro día hablamos de esto, hoy estoy muy cansada, y esto necesita mucho tiempo para que te lo pueda explicar, por favor, ahora compréndeme tú a mí.
    -Está bien, otro día hablamos de este tema.
    Valeria se dirigió a su cuarto, se acostó en su pequeña cama y se quedó meditando sobre muchas preguntas que la invadían en ese momento, unas eran en relación a su hermana y las otras en relación a Vandestia.

    -¿todo esto será real?- se preguntaba a si misma- no entiendo nada, ¿Qué se estarán preguntando mis padres? No han de saber dónde estoy, han de estar muy preocupados. No sé qué hare, ellos se preguntaran en donde me encuentro y lo peor es que no sé si podré regresar con ellos, no sé si me quedaré aquí por siempre.

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